1998 (Work in progress)

1998 (Trabajo en proceso)

Este proyecto aborda la ilusión de modernidad de un país, representada en el Complejo arquitectónico y urbanístico Parque Central que se construyó con dinero del estado en la ciudad de Caracas entre 1973 y 1983, cuyas dimensiones y características lo convirtieron en símbolo aspiracional de la sociedad venezolana

Registro exposicion. Proyecto 1998. Marcel del Castillo

Registro de obra en la exposición CARTOGRAFÍAS POLÍTICAS realizada en ESPACIO EN BLANCO. Monterrey, México.

Planificado durante el primer Boom económico de Venezuela generado por la venta de petróleo en los tempranos años 70, éste fue pensado como una ciudad dentro de una ciudad: 2 torres de oficinas (Las más altas de Latinoamérica hasta 2003), 8 edificios residenciales, teatros, Museos, Comercios, academias y  salas de conciertos. Su construcción culminó en 1983 coincidiendo con la crisis de la deuda latinoamericana y una devaluación de la moneda que no se ha podido detener 35 años después.

Esta infraestructura se convirtió así en el símbolo del país que se soñaba. Sin embargo, su deterioro y desmantelamiento ha sido orgánico y emparentado con el declive de la economía y la democracia en Venezuela. Hoy día es un “testamento de la modernidad”(1)  venezolana. Entendida esta modernidad “ no [como] un periodo historizado ni una categoría estética, sino una serie de promesas incumplidas. De decepciones. Fracturas. Ciclos que se muerden la cola, democracias incompletas, economías pálidas, cuarteadas”(2)

La carga de significados de este icono de la ciudad de Caracas es equivalente a la relación semiótica que existe entre las Torres gemelas con el sueño americano o el Muro de Berlín con la confrontación capitalismo-Socialismo.

Parque Central no es un edificio abandonado, no son unas ruinas en el subsuelo de una ciudad. Es un cuerpo vivo, visible, por sus espacios transitan miles de personas y suceden cosas diariamente.  Pero está enfermo, es un proyecto para un “modelo de país que ya no existe”(3). Y en 1998 con el triunfo electoral del chavismo, cuyo objetivo ha sido desmontar el ideario de democracia y todos los símbolos  construidos entre 1958 y 1998 en Venezuela, se le declaró en enfermedad terminal.

Pese a esto, Parque Central sigue siendo un símbolo de la Venezuela actual, que luce rota. Fragmentada.  Un monumento al país que aspiramos ser, convertido en un monstruo violento y peligroso.

 

(1) Voz y Escritura. Revista de Estudios Literarios. Nº 24, enero-diciembre 2016. Lecuna, Vicente. El nuevo modo de vivir. Violencia informal en “Nocturno” de Lucas García y Parque Central, pp. 121-139

(2) www.Blogdecritica.com , 2017, Huidobro, Sergio. Fracturas de la memoria

(3)Diario el Universal, septiembre 2009, Fernández-Shaw, Daniel. Arquitecto del proyecto.

IMÁGENES. fotografías intervenidas fisicamente