Merida Trapped in time

Mérida. Atrapada en el tiempo

El tiempo en perspectiva por Lorena González Inneco

Derroteros, Pasadizos y Contingencias en la serie fotográfica Mérida. Atrapada en el tiempo de Marcel del Castillo.

Tal vez como en ningún otro momento, la actualidad de nuestros entornos urbanos se esté transformando en una de las más confusas experiencias que hayamos transitado en los últimos años de la urbe caraqueña y venezolana. La vivencia brutal del espacio masificado, la inversión del espacio público y del espacio privado, la intimidad multiplicada en las calles, así como la rapidez y el movimiento de entornos abigarrados de prisas, violencias y desvaríos, han convertido nuestro día a día en una suerte de pandemónium, escindiendo constantemente nuestras relaciones con el otro, con nosotros mismos y con el afuera.

Paralelamente, un gran despliegue visual de imágenes y situaciones de una “aparente felicidad” que nos rodea y que siempre estamos por alcanzar, se suceden a diario en las novedades que contemplamos en la televisión y en otros medios de difusión e información publicitaria, tornando mucho más complejo el difícil curso de nuestras caóticas realidades: ofertas infinitas de un algo lejano y difuso que hay que perseguir, lograr, encontrar, para trazar finalmente el desarrollo angustiante de una carrera desenfrenada, que todos de alguna manera emprendemos, en un tiempo tan voraz como ficticio.

Son justamente estas variables de la realidad y del tiempo, así como las diversas perspectivas de los cruces que entre ambas entidades se extienden, los temas centrales de las inquietudes y preocupaciones que han guiado el cuerpo fotográfico de Marcel del Castillo. Este joven fotógrafo, cineasta y comunicador social, emprendió su trabajo creativo desde muy temprana edad, desarrollándose ampliamente en el área audiovisual, donde ha desplegado un trabajo sostenido como Director General, que le ha hecho merecedor de varios reconocimientos nacionales e internacionales. Igualmente dentro de la fotografía, ha mostrado y publicado varias de sus investigaciones y propuestas visuales, siendo reconocido en diferentes exhibiciones nacionales e internacionales.

Flyer Exposición Proyecto Mérida atrapada en el tiempo. Marcel del Castillo

Invitación de la exposición en el Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez. Mérida-Venezuela

En esta oportunidad, Marcel nos presenta su serie Mérida. Atrapada en el tiempo, recientemente premiada en el marco del Festival Internacional de Fotografía de Roma, investigación a través de la cual el fotógrafo se inserta en el día a día de la comunidad andino merideña para desentrañar a través de su propia mirada, los espacios, ritmos y luminosidades de un tiempo que considera “particular”, frente a la prisa y el agolpamiento que gobiernan nuestros destinos actuales. Según palabras del propio fotógrafo el paisaje y la tranquilidad que se vive en la región andina, tanto en los espacios naturales como urbanos, así como lo que se respira en la gente del lugar, sugieren un contraste importante con el desasosiego que gobierna al resto del país.

Es así como Marcel del Castillo se dedicó por varios meses a adentrarse en las particularidades del paisaje merideño, hurgando con una mirilla muy personal el curso de un tránsito temporal que lo sorprendió, y que desde niño parecía venirlo azuzando, cuando confiesa que incluso algunas de las imágenes que tomó para la serie, eran imágenes de lugares que había conservado en su memoria, luego de varios viajes que realizó durante su infancia y adolescencia a la zona en cuestión. Para Marcel, el punto central de este trabajo radica en el intentar a través de la imagen atrapar el tiempo, un tiempo que él considera distinto, diverso, fluctuante, un tiempo contrario al agotador desplazamiento de nuestras realidades actuales. En esta serie, lo que más le interesa destacar, es precisamente la vivencia del tiempo como esencia simple, mudable: un tiempo que es sino y belleza, sin grandes aspavientos, sin gestos grandilocuentes, sin prosopopeyas.

De este modo, el juego de los distintos planos que este tiempo convoca, llevó a Marcel a involucrarse con la producción de un grupo de imágenes que poco a poco fueron conformando la variedad de su propio viaje interior por los territorios temporales del escenario merideño. En este espectro, tres grupos particulares  de fotografías comenzaron a aparecer, dibujando las diversas perspectivas de las temperaturas visuales que Marcel quería atrapar. Es así como un primer conjunto compuesto por catorce fotografías, donde el tiempo se expande en la vastedad del espacio abierto, fue llamado Derroteros; por constituirse como un cuerpo visual en el que itinerarios, trayectorias, naturalezas y rumbos se pierden hacia el infinito a través de las líneas de una geografía tan vasta como particular. La extensión del paisaje se abre en cada imagen, con la misma serenidad de un movimiento que se desplaza desde el pequeño detalle hasta las vastas aproximaciones.

Un segundo conjunto, titulado Pasadizos y compuesto por quince imágenes, nos brinda otra temperatura de ese mismo tiempo dilatado y extendido que desde las vastas geografías, comienza de pronto a adentrarse en los recovecos de la ciudad. En estas imágenes la perspectiva se cierra sobre el paso transitorio: atajos, calles, plazas, carros, esquinas. Elaboraciones urbanas del hombre y de la cultura que devienen en una suerte de puente entre los entornos que limitan la mirada del ciudadano, resguardándolo de ese “inconmensurable” que continúa latiendo afuera. En este caso la ciudad y sus pasadizos revelan un tiempo parcialmente suspendido, que continúa respirando entre los muros, las calles, las puertas y las aceras.

Finalmente, el afuera y el adentro, lo infinito y sus límites, lo vasto y lo particular, se resuelven en el conjunto titulado Contingencias, quince imágenes donde la mirada del ciudadano común, atrapada por el fotógrafo, terminará de definir el curso de ese tiempo que ha venido atravesando y serpenteando distintos espacios y extensiones. Dentro de la serie de Marcel del Castillo sólo lo humano podrá definir, en la construcción de sus destinos independientes, cual será el resultado final de ese tiempo variable que el fotógrafo ha querido revelar. La contingencia es en este caso el acontecimiento impredecible en que cada uno de los personajes que franquean y recorren ese tránsito constante entre los derroteros y la ciudad, entre los pasadizos y las grandes extensiones, consumarán el vínculo entre uno y otro espacio: imágenes de un tiempo, de un caminar, de gestos, de encuentros, de futuros aleatorios, de un proceso que es en sí mismo mirada probable, posible o incierta sobre el destino, sobre el otro, sobre nosotros mismos, sobre el espacio que nos rodea.

Frente al complejo nudo de relaciones espacio-temporales que actualmente socavan la realidad de nuestras ciudades,  la serie Mérida. Atrapada en el tiempo presenta una interesante perspectiva sobre estas consideraciones que muchas veces dejamos pasar por alto. El tiempo en estos conjuntos ha dejado de ser lineal, arribista, complejo y voluntarioso. Sin principio ni fin ya no es entendido como una agobiante carrera que hay que cumplir, sino como una suave textura a la que hay que saber recibir. El tiempo, y por ende la vida que el fotógrafo nos ha querido mostrar, se vuelven en esta serie vaivén constante y simpleza, rebote infinito donde lo vasto y lo íntimo se entrelazan, a través de un juego de reflejos que simplemente giran y delinean su curso vital, entre las grandes extensiones, los recovecos de las calles y la humedad de la mirada.

 

Lorena González

FOTOGRAFÍAS