El paisaje que nos falta de Gustavo Sánchez Tudón

“El instante de la pintura es el de la duda entre diversos posibles” 

Pascal Quignard

 

1.

Con la presencia de la brisa vespertina que cubre Tampico, allí en los pasillos de la antigua aduana levantada en el porfiriato, el maestro Gustavo Sánchez Tudón delata su pasión por el río Pánuco y sus aconteceres. Sus palabras son remembranzas de un mundo vivido y por venir. Su mirada hacia la corriente del río, traza un devenir lleno de dudas pero anclado en una historia que lo estremece: la historia del paisaje tamaulipeco que se desborda en su interior y aparece en colores sobre el lienzo.

2.

Nuestra vida está llena de lo vivido, pero también de lo no vivido. Así como la pintura es una posibilidad dentro de muchas, como lo plantea Quignard en el fragmento que da inicio a este texto. Contemplar las pinturas presentes en esta muestra, es una oportunidad para desentrañar los posibles pasajes de lo que no está, de lo que quedó fuera del sentir del pintor, de las posibles relaciones visuales y emocionales de lo que acontece al interior de la mirada del artista o de nuestras percepciones como espectadores. De la necesidad de construir los paisajes que faltan, que nos hacen falta.

3.

El paisaje es una abstracción y la abstracción es un paisaje.  ¿Qué vemos cuando nos acercamos a las pinturas abstractas que nos propone Sánchez Tudón? Acaso un territorio expandido de sueños y fantasías, cuyo soporte es la pasión humana; o una excusa para camuflar viejas nostalgias; o la manifestación de una intimidad en colores; o la generosa ofrenda para un espectador ávido de otras realidades.

4.

El paisaje también es un movimiento. Íntimo, que nos agita, que desempolva la memoria, que nos conmueve.

El paisaje es un retorno: como resonancia de la infancia, de la nostalgia de un pasado soñado, idealizado, que vuelve a nosotros como síntoma de la urgencia de un abrazo. A  momentos tierno, a momentos tenso.

5.

La distancia entre Monterrey y Tampico puede contarse en longitud, algo más de quinientos kilómetros; o en tiempo, unas seis horas. O puede contarse en historias. 

Durante ese trayecto, el Maestro Sánchez Tudón, nos ha hablado de sus inicios en Ciudad Mante y su pasión por el mar de Tampico, de su paso por La Esmeralda y su fascinante estadía en Rumania, sus tropiezos y andanzas en la gastronomía y las ocurrentes situaciones en el mundo del arte, que a un pintor de su madurez, le arranca carcajadas y profundas reflexiones.

Escucharlo con atención nos permite acceder a los códigos que descifran sus abstracciones. Está todo contenido ahí, esperando ser conversado.

Marcel del Castillo. Curador