La foto de la década y la guerra de occidente
A mi modo de ver estamos posiblemente frente a la imagen de la década, que revela los fríos síntomas de nuestro tiempo. Un mundo polarizado y radicalizado en medio de las guerras que se libran en Gaza, Ukrania y África. Una imagen que nos muestra la guerra de occidente, esa que no vemos, que está invisibilizada
La imagen parece una construcción renacentista realista, plagada de gestos y objetos simbólicos del poder político que está en juego en el mundo. Es decir, una estética que resulta de la fuerza de los acontecimientos inesperados pero también de las tensiones del poder, solo que esta imagen quiebra la insensible mirada con la que contemplamos a las que llegan de Gaza, Ukrania o Chiapas, a las cuales nos acercamos como si de algo cotidiano se tratase.
Nos deja pensando en cómo el poder detrás de los significados, significantes y los personajes, así como de quienes difunden la imagen son quienes la nutren de fuerza y que nos impactará como sociedad.
Me parece que está imagen no habla del atentado a Trump, sino de un mundo en la cuerda floja de la violencia, a punto de colapsar como civilización. Sólo que tenemos mucho Netflix y Starbucks y aún no nos damos cuenta.
Foto @evanvucci
Venezuela: Una nueva oportunidad para ser opositor
Hoy que comienza oficialmente la campaña política en Venezuela, y sintiendo de cerca lo que se vive en México, donde vivo desde hace más de 10 años, y Argentina, que son los países que de alguna forma constituyen las manifestaciones del devenir político de los próximos años en América latina, me apremia apoyar y acompañar el cambio en Venezuela.
Me es difícil entrar en las casillas de izquierda o derecha, tan adoctrinantes, simplistas y anacrónicas. Mi problema no está en las diferencias de pensamiento, sino en aquello que nos oprime, que se nos impone y nos estandariza, es decir, el poder. Es a él a quien confrontamos, venga de donde venga.
En Latinoamérica hemos sido dolientes del implacable ejercicio del poder desde todas las ideologías. A mi modo de ver, la pelea es desde lo social y humano, pero no un tipo de humano, sino desde su compleja diversidad, lo que quiere decir que las cosas nunca van a estar completamente bien, ni mal. Las luchas sociales se determinan en cada contexto en particular, no hay una lucha global. Eso es parte del desastre: Globalizar el poder, pero también globalizar las necesidades y los desarrollos sociales y culturales.
En particular las necesidades de cambio en Venezuela son muy diferentes a las de México. De ahí que la anexión automática a una corriente ideológica es narcisista, enceguecedora y colonizadora. Sí, pues este automatismo parte del idea que todo planteamiento político es igual para todos y además debe imponerse.
Mi deseo es que Venezuela deje atrás 25 años de destrucción de su tejido social, identitario, cultural y económico que ha sucedido bajo la complicidad de los amigos ideológicos del continente y del mundo, que se impuso bajo la promesa de cambio y bienestar y terminó siendo un ejercicio del poder violento, corrupto y excluyente. Que cerca de 8 millones de personas hayan dejado un país es un síntoma muy revelador. No hay argumento político que lo pueda ocultar.
¿Este apoyo a un cambio responde a una posición de izquierda o de derecha? Pues no, responde a la urgente necesidad de que los venezolanos puedan decidir y reconstruir sus lazos culturales y sociales, que su territorio vuelva a ser un lugar para quedarse y desarrollarse, como lo hicieron los inmigrantes italianos, españoles, portugueses, ucranianos, alemanes, colombianos, argentinos, chilenos, peruanos y los propios venezolanos y no un territorio de miedo del que hay que huir tan pronto se pueda, como hicimos 8 millones. También responde a querer un país de oportunidades para todos, desde el bienestar y posibilidades sociales y económicas. Mi deseo es que sea un territorio de oportunidades para los jóvenes de todas las condiciones, que no tengan que dejar todo atrás, sobre todo el sentido de pertenencia, para ir a buscarlo en otros territorios, algo que no sucederá, por más bien que nos pueda ir a otros países. Con esto no reniego de la migración, por el contrario, es valorarla en su justa medida, como ese fluir humano con el mundo tan necesario donde se intercambia conocimiento y experiencias, pero una cosa es migrar por obligación y otra por decisión.
Y ahora tenemos la tensa y frágil oportunidad de que haya un nuevo gobierno. Un poder al que confrontaremos y criticaremos, pero sin el miedo a ser asesinado o encarcelado. Un nuevo gobierno para poder luchar por un estado de bienestar colectivo e individual y dentro de la diversidad. Un nuevo gobierno para disentir y fomentar el pensamiento crítico. Un nuevo gobierno para ser opositor y no enemigo.
IMÁGENES EMERGENTES Lo que nos pertenece
*Curaduría comisionada por el Centro de las Artes, Fototeca de NUevo León y el Consejo para la cultura y las Artes de Nuevo León. CONARTE
"la desnudez es siempre desnudamiento y puesta al desnudo, nunca forma y posesión estable" (Agamben, Giorgio).
La producción fotográfica contemporánea es un ejercicio insistente de cuestionamientos que se pliegan sobre sí mismos con rutas de abordaje sobre temas que emergen de nuestro tejido social. Es un entramado complejo con una pregunta incesante, ¿qué de la fotografía nos pertenece?
La hiperproducción de imágenes, su despliegue como lenguaje cotidiano, sus aventuras desde el poder (político, económico y cultural), su abducción por el mercado, su incapacidad de decir una verdad y la infinitud de su ficción, nos lleva a la idea de que la fotografía como reacción a un estatuto reglamentario, instrucciones tecnológicas, tendencias estéticas, incluso ideológicas, no nos pertenece, se nos desvanece en nuestras intenciones.

Una posible ruta para detectar qué es lo que nos pertenece de una foto, como autores y receptores, sería traspasar su poderosa estructura superficial, que la categoriza y la empaqueta, y apelar a su desnudamiento, para adentrarnos en un territorio de significantes inestables que se nos presentan de maneras extrañas: dudas, errores, abstracciones simbólicas (por cierto, valores penalizados por el capitalismo cultural) y cuya información ha mutado a material sensible. Lo otro, sería una fotografía inerte, un residuo inorgánico.

Dentro de estas posibilidades líquidas que construyen una fotografía es donde entra esta selección de imágenes que se presentan en esta exposición. Cuyo eje narrativo, el cuerpo, ha emergido de los autores, en una especie de ejercicio plural de sentidos, y estos se han expandido mediante la práctica del diálogo interno entre las imágenes y el desprendimiento de los creadores para construir un discurso coral que interpela al cuerpo y lo pone al desnudo como lo propone Agamben(2011) "nunca forma y posesión estable"(p.94). Sino desde los estados de enunciación, contingencias, oscilaciones, acontecimientos, desplazamientos y sus devenires. Una ruta amplia desde el cuerpo como recipiente hasta el cuerpo intangible transfigurado en trabajo y ciudad que nos devuelve una pregunta ¿qué del cuerpo nos pertenece?
Sala 1: ENUNCIACIÓN
Sala 2: OSCILACIONES
Sala 3: CONTINGENCIAS
Sala 4: ACONTECIMIENTO
Sala 5: DESPLAZAMIENTO
Sala 6: DEVENIR
¿Quién teme a la Mujer Gorila? de Yolanda leal
En un tiempo estandarizado por las normas del consumo y la moral capitalista, las reglas del vestir, hablar, pensar y sentir son materias que las mujeres deben aprender, desde muy temprano, sin cuestionar. La educación familiar, religiosa, escolar y mediática apuntan a un modelo de mujer sometido a la voluntad y deseos del hombre. Estas estructuras reglamentadas conforman lo que se conoce como el género, es decir, el conjunto de normas, roles y expectativas que se asignan a cada sexo.
Sin embargo, como sabemos, el género no es algo natural, fijo e inmutable, sino una construcción social, histórica y cultural, y como tal, puede ser cuestionada, transformada y subvertida. Así lo plantea la filósofa Judith Butler, que propone el concepto de performatividad de género. Según Butler, el género no es una esencia o una identidad, sino una actuación, una repetición de gestos, palabras y acciones que se basan en un guión previo, pero que también pueden ser modificados, parodiados o invertidos. El género, entonces, no es algo que se tiene, sino algo que se hace.
En su proyecto Gorilla Nature, Yolanda Leal explora una ruta alterna a las posibilidades de género, mediante la confrontación, la ironía y el gesto subversivo y lúdico. Se apropia de roles de la masculinidad activando situaciones que transgreden la norma en el espacio y en las relaciones interpersonales.
Disfrazada de Gorilla, Leal construye deliberadamente, al modo situacionista, un espacio cotidiano incómodo y agitado, que rompe el escenario normado, para abrir la posibilidad de repensar los estereotipos de género que se asocian a las mujeres, como la delicadeza; la belleza; la sumisión o la maternidad, frente a una imagen y gesto de fuerza, agresividad, rebeldía y sexualidad representado en el Gorila…la mujer Gorila.
Marcel del Castillo. Curador










El Arte de Tropezar: Educación en el arte
El arte es el camino de rutas incorrectas. Sus procesos son inciertos y sus materialidades, a veces, extrañas. Por lo tanto, el error es una de las herramientas o valores que más nos pueden aportar a la hora de desarrollar nuestros proyectos. Sin embargo, tenemos un miedo profundo al error, y eso hace que no lo aceptemos como lo que es, un gran conocimiento.
La mayoria de las instituciones del conocimiento, como talleres, diplomados o escuelas de arte, saben de ese miedo, saben que quienes desean aprender quieren hacerlo evitando el error y el largo camino del aprendizaje para poder crear y producir proyectos impactantes y populares en el menor tiempo posible. Hoy día hay una variante considerable entre espacios educativos del arte: unos buscan potenciar las posibilidades artísticas de cada individuo; y otros que ofrecen fórmulas o metodologías precisas para lograr resultados comprobables.
Bloqueo creativo y educativo
Si partimos de esta premisa, entonces, cuando hablamos de bloqueo creativo, estaríamos hablando más bien de un miedo a lo desconocido y al error. Un seminario, un taller de desarrollo de proyectos artísticos debería estar enfocado en este problema, es decir, en como afrontar como individuo ese miedo al error y a experimentar profundo con lo extraño. Pareciera que la educación formal estimula más bien lo contrario: el miedo al error. Y lo hacen estructurando su plan educativo en el estudio del pasado perfecto, es decir, en el estudio de referentes idealizados a los cuales hay que seguir.
En mi experiencia como docente, mi trabajo en los últimos años se ha dedicado no tanto a diseñar rutas para crear, sino a desmontar estructuras de creación que nos han sido impuestas desde la educación básica. Un desmontaje que ha resultado un territorio nutrido de posibilidades y experiencias, es decir, no es un desmontaje de confrontación para cambiar una cosa por otra, sino una desestructuración que, partiendo de sus mismos escombros nos permite armar, según los intereses e intenciones de cada quien, rutas creativas, procesos reflexivos y materialidades artísticas.
El primer miedo por superar aquí sería cuestionar las bases de la historia del arte.
Pedagogía en las artes
De todo esto es que considero que proponer pedagogías en el arte es en sí mismo un proyecto artístico. Pues se inicia con la problematización de los programas existentes, sus alcances, sus procesos, y sus consecuencias. Por ejemplo: Si se propone desde una estructura extríctamente académica, las consecuencias serán artistas disciplinados y estandarizados. Si se proponen desde el uso de técnicas específicas, tendremos magnificos replicadores, registradores y hacedores de materialidades sin potencia. Si se propone una escuela única de pensamiento, entonces tendremos sacos de conceptos inasibles e insensibles.
Nos es fácil, por lo tanto, encarar un programa de creación. Cuando he trabajado para instituciones públicas y privadas elaborando planes educativos completos y de cátedras específicas , brota inmediatamente la resistencia, no sólo en las instituciones, que es evidente por temas de poder y burocracia, sino lo sospechoso es que hay un grupo de creadores que les incomoda que la educación no sea un listado de fórmulas que hay que resolver, les molesta que no se genere un cuadro de honor que premie a los mejores resolviendo estas fórmulas y protestan para que las insituciones exhiban sus obras como trofeo.
La educación en las artes es más complejo que eso. De ahí que la ubico más como un proyecto artístico híbrido de intercambio. Y un proyecto de estas características busca diversidad, experimenta con las ideas, juega con los materiales y entrecruza conocimientos. De ahí que lo más cercano podría ser un programa educativo que se vaya retroalimentando y modificando en su desarrollo y esto requiere escucha entre maestro y alumnos. Que no es la imposición sino el intercambio de conocimiento y experiencias, que el programa es tan sólo un punto de partida flexible y atento. Es decir, un camino minado de errores, de incomodidades y extrañezas que requieren coraje y compañía para seguir adelante.
True detective Night Country: Cuando se enfrenta la razón y lo sensible
¿Podríamos inscribir a True Detective: Night Country en el arte contemporáneo? La serie, creada por Issa López y producida por HBO, se ambienta en el frío y oscuro entorno de Ennis, Alaska, donde ocho hombres desaparecen misteriosamente de una estación de investigación ártica.
Como toda serie aparenta contarnos una historia muy bien estructurada para asegurar nuestra atención. Sin embargo, cruza esa turbia frontera entre el simple entretenimiento y la producción simbólica. La historia criminal y el proceso policial son una extraordinaria herramienta para invitarnos a una revisión de la sociedad actual.

El planteamiento central es un cuestionamiento a los grandes relatos de la modernidad, como la ciencia, la razón, el progreso y la verdad absoluta. Y los confronta desde la ambigüedad, lo inexplicable, el pensamiento mágico y el conocimiento vernáculo de una sociedad a la que ya no le interesa esa idea del progreso que se sostiene sobre la hiper racionalización y la explotación de los recursos humanos y naturales.
A veces Aliens, a veces 2001 odisea del espacio, otras veces el True detective de Luisiana o hasta los viajes fumados de Corazón Salvaje de Lynch, la historia se sacude eclécticamente entre lo místico, el suspenso, el drama existencial y la siempre compleja tensión interpersonal de los grupos sociales, así como la constante de nuestro tiempo: la lucha por salvar los recursos que las grandes corporaciones se esfuerzan en extraer y desaparecer.

Pero tras toda esta serie eventos y fenómenos la serie explora realmente las tensiones entre la razón y lo sensible de nuestro tiempo, pone sobre la mesa dos formas de aproximarse al mundo y a la verdad y que se personifican en las dos protagonistas: Liz Danvers (Jodie Foster) y Evangeline Navarro (Kali Reis). Danvers es una detective racional, nihilista, herida y metódica, cuya aproximación al mundo es a partir de preguntas correctas, de lógica y certeza, y Navarro, más cercana a las tradiciones vernáculas, es una oficial intuitiva, emocional y espiritual, su guía responde a lo sensible que está conectado a la naturaleza, a la memoria y su identidad etnográfica.
Pero este enfrentamiento también aparece en personajes clave que acentúan estas posturas. Son seres que se debaten en una sensibilidad a veces desbordada y una racionalidad escurridiza, como el caso de Hank Prior que parece haberlo perdido todo, pero que conserva, en su tardía adultez, la ilusión del amor; o de Rose Aguineau quien se apartó de todo para entregarse al olvido, no solo de su mundo sino de ella misma; o Julia, la hermana menor de la detective Navarro, quien en su compleja patología mental evoca esa lucha interna de lo irracional frente a un mundo que lo racionaliza todo; O el caso de Peter Prior, hijo de Hank, que también busca racionalizar ese terremoto emocional que lleva por dentro y que finalmente explota violentamente.

Y en ese complejo contexto se revela la fragilidad de la verdad en nuestro tiempo en una crítica hacia los medios de comunicación, la tecnología y la globalización en la construcción de la realidad.
Al final, esta suerte de manifiesto cultural del mundo contemporáneo termina interpelando al espectador. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia forma de ver el mundo, de buscar la verdad y de enfrentar nuestros miedos. A modo de arte contemporáneo la serie funciona como herramienta de resignificación del conocimiento, o los conocimientos, como un espacio de lucha y que requieren dialogar. También deja claro la tensa relación entre razón y sensibilidad y como se manifiesta en nuestra cotidianidad. Es una serie que rompe con los convencionalismos de las series policíacas, porque moviliza la funcionalidad de la historia. Ya el crimen y la investigación, no son el fin sino el medio de activación de sentido y reflexión.
Cinco artistas de Tijuana
¿Cómo acercarnos a los artistas de las ciudades o localidades que no conocemos? Dentro de la realidad algorítmica existe esa posibilidad. Siempre quedará la duda qué tan distorsionado o real son sus datos, pero a partir de ahora haré este ejercicio periódicamente para ver que información aporta la Inteligencia artificial sobre los artistas destacados de las ciudades. es decir, un ejercicio curioso de información que evidentemente requiere otro acercamiento más profundo
Hoy comienzo por Tijuana. Ciudad fronteriza que se ha convertido en un referente del arte contemporáneo en México por su diversidad cultural, su dinamismo social y su conflictiva cercanía a Estados unidos. Aquí van los 5 artístas que nos propone la IA.
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Unfinished Business Garage I/V, 2019
Objetos de cerámica, estante metálico, objetos de bodega
220 x 425 x 46 cmChantal Peñalosa : Esta artista visual fue reconocida por la revista neoyorquina PRIME como una de los 107 artistas globales de 2022. Su obra se basa en la exploración de los procesos cotidianos, la memoria y el tiempo, mediante instalaciones, fotografías, videos y performances. Ha expuesto en diversos países como Estados Unidos, España, Alemania y Corea del Sur.

Alonso Delgadillo Alonso Delgadillo: Conocido como El Norteño, este artista urbano se ha dedicado a intervenir cientos de paredes en Tijuana con sus murales. Su obra parte de las historias que le cuentan los vecinos y personajes de la ciudad, así como en la cultura, la lucha de clases y la situación actual de México. Es licenciado y maestro en Diseño Gráfico, y también imparte talleres y cursos de arte urbano social.
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Liz Rashell Liz Rashell: Esta artista plástica y curadora es la creadora del World Art Destinations (WAD), un proyecto que busca impulsar el desarrollo de la industria del arte. Su obra abstracta se caracteriza por el uso del color y la iluminación, y la influencia de la historia y la cultura mexicana. Ha participado en más de 40 exposiciones colectivas e individuales en México y el extranjero.
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Teoría, 2023, Guillermo Arreola, Acrílico sobre papel en MDF Guillermo Arreola: Este escritor y pintor es considerado uno de los artistas más prominentes del México actual. Su obra fluctúa entre el abstraccionismo y el neofigurativismo, y es una oda a lo visceral y emotivo. Ha publicado varios libros de poesía, cuento y novela, y ha expuesto su pintura en diversas galerías y museos.
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Mely Barragán, Shallow Water Emerges Til Dawn (2023) Mely Barragán, una artista visual que explora temas como la identidad, el género y la cultura popular, mediante el uso de materiales reciclados, objetos cotidianos y textiles Su obra se ha exhibido en México, Estados Unidos, China y Europa, y forma parte de colecciones públicas y privadas. Junto con su esposo, el artista Daniel Ruanova, fundó el proyecto TJ in China, que busca promover el arte de Tijuana en el mundo.
¿Qué otros artistas tijuanenses agregarías a esta lista? Déjanos tu comentario y ayudemos a la IA a complementar la lista.
Ría de Lihie y Ruti Talmor. Cuando la memoria pinta un paisaje
Escribe el pensador aleman Gottfried Boehm “...los mapas tratan del mundo bajo nuestros pies, mientras que la pintura de paisaje, por el contrario, trata del mundo erigido frente a nosotros” (Boehm. 2017) bajo esta perspectiva, que es la perspectiva del horizonte, ese que es percibido pero nunca alcanzado y que está en línea con nuestra mirada, nos acercaremos al libro Ría, esa pintura en fotograbado de las huellas de Elvis Presley, realizado por Lihie y Ruti Talmor.

A Elvis se le conoce en casi todo el mundo como "el rey del rock and roll" que brilló entre los años 50 y 70 del siglo XX. Sin embargo, su gestualidad, personalidad y los temas abordados en su música lo convirtieron en un ícono cultural de profundo arraigo en la población norteamericana. El deslumbramiento de una carrera musical explosiva dejó pocos cabos sueltos sobre la vida y obra de este artista, sin embargo, Lihie y Ruti decidieron pintar un nuevo paisaje, utilizando la memoria visual y testimonial como instrumentos compositivos y sensibles. De ahí que este libro titulado Ría, no es un acoplamiento de textos e imágenes, o un conjunto de información documental, sino un paisaje de la memoria, que nos proyecta un horizonte vivo pero ya inalcanzable de las primeras experiencias de vida del único hijo de la familia Presley. Es un horizonte que traza la vida temprana y las huellas marcadas de la vida de Elvis, no como escenografías armadas y estilizadas como lo hacen grandes medios, sino como espacios vividos y habitables que nos contienen y pertenecen.

A treinta y seis años de su muerte física, en 2013, el arte latente de Lihie y la curiosidad antropológica de Ruti fueron en la búsqueda de sus huellas en las precarias tierras del sur de Estados Unidos, buscando pistas en la temprana vida de Elvis. En su viaje a la cuenca del bajo río Mississippi, en los estados de Alabama, Tennessee y Mississippi, fueron recolectando evidencias y tejiendo una red de testimonios y lugares que les revelaban distintos niveles de conexión con este ícono cultural, desde compañeros de experiencias, lugares de tránsito y vivencias, conocidos hasta relaciones mitológicas.

Ría, entonces, es el compendio de todo este material que Lihie ha traducido mediante el fotograbado, en donde tiene una ámplia experiencia y desde dónde ha sabido crear lo que yo llamaría, imágenes potencia, es decir, una imagen con la capacidad de replicarse en nosotros los espectadores de múltiples y variadas formas y sentidos. Que junto a los testimonios recogidos por Ruti Talmor, conforma un paisaje pintado de uno de los momentos y personajes más influyentes de la cultura americana, permitiéndonos a nosotros, espectadores y lectores, participar de una experiencia sensible de la memoria, que no va en la búsqueda de datos y cifras, sino en las diversas sensibilidades que nos atraviesan como sociedad cuando un fenómeno explota desde sus entrañas.
La bienal y el engaño de las formas
Si algo deja claro la vigésima bienal de fotografía que organiza el Centro de la imagen de México es que no tejieron a lo profundo. Se encandilaron con las maniobras técnicas y se abstuvieron frente a los yoes contenidos. Solo el leer el primer párrafo de presentación de esta exposición es una confesión en este sentido. Esta edición resulta una suerte de catálogo de ejercicios fotográficos redundantes y expresiones narcisistas (¿Hay alguna que no lo sea?) que evitan contextualizar, algunos lo intentan como justificación conceptual, pero con sus materializaciones cercanas a la repetición de cánones extractivistas y estéticos del XX, con tecnologías que van del xix al xxi, se diluyeron en las intenciones.

¿Dónde están los riesgos? ¿la incertidumbre? ¿las ideas maduradas?¿Los complejos contextos? Con sus valiosas excepciones la bienal luce como un paisaje de autores acomodados a tendencias estéticas pop y tecnológicas incuestionables. Un horizonte de temas aún sin profundidad y de proyectos en plena germinación.
Desbordes
Frente a ese dócil desierto aparecen algunos proyectos que intentan poner sobre la mesa temas de nuestro tiempo, y lo hacen confrontando y generando fricciones sensibles.

El trabajo Contra el olvido, las nombramos de Anaí Tirado Miranda juega con el texto que procura imagen y con la imagen que se devuelve al texto en un ir y venir de posibilidades imaginativas del espectador frente a una coyuntura política de nuestro tiempo. Este obituario mural surge como manifiesto contra un tiempo infame, convulso y criminal para la cotidianidad de la mujer en México.

En esa línea aparece la autopsia del cuerpo femenino que propone Carol Espíndola con su trabajo Anatómica. La obra es la evidencia sensible de un cuerpo político o de cómo el cuerpo se constituye en política, especialmente desde lo femenino, para cuestionar enunciados científicos y biológicos que se han convertido en dogmas que trascienden a lo cultural y determinan lo femenino en lo social, lo económico y lo político.

Al otro costado del cuerpo social aparece retador Rodrígo Hernández, quien nos pregunta ¿Es lo mismo el Huachicolero que el narco? En un país cruzado por la cultura del tráfico de drogas, no es cualquier pregunta. Esta hipérbole es un llamado de atención a un problema que tiene también raíces profundas en la economía subterránea de México como lo es la extracción clandestina y contrabando de gasolina. Y lo hace también a partir de un homenaje inconcluso, de un intento de monumento a ese México contradictorio.
Estos trabajos, junto algunos otros, nacen de un yo pronunciado pero que se desborda, atándolo a un contexto complejo como lo es el presente mexicano y que le da sentido y potencia en la mirada del espectador, pues su manifestación material y estética está íntimamente ligada a sus ideas y pulsiones.
Los yoes contenidos y las piruetas técnicas
A modo de explicarme mejor sobre como el conjunto de proyectos aún están contenidos , atrapados en sus yoes y en piruetas técnicas que aún están en germinación, elaboro un cadáver exquisito a partir de los postulados de los artistas seleccionados en la bienal y que acompañan sus fichas técnicas.
Desde mi lugar de origen
aproveché el poderoso medio del retrato
mi intención es crear objetos
Mis recuerdos asociados al agua
propuesta multisoporte
me abrió la posibilidad de conocer espacios únicos con una gran riqueza visual
me ha permitido sobrellevar la pérdida de mi empleo
Utilizo la fotografía para registrar y representar la experiencia del primer empleo que obtuve
este contenido es trasladado a las sales de plata del daguerrotipo
busco que mi trabajo contribuya a la memoria colectiva del lugar
aspirar a ser parte de la historia que se contará en el futuro
Para este proyecto me enfoqué
el primer hombre del que me enamoré
generé un archivo de las que me parecen relevantes
para entenderlas principalmente como obras gráficas
Tuve un sueño en el que platicaba con mi bisabuela
la selección manifiesta mi duelo
con este proyecto contrasto mi relación, imaginario e historia
me aparto de la documentación convencional
He observado lo que sucede
¿Quién soy yo?
Comentario aparte
La obra Exhumar la memor.IA de Rogelio Séptimo, quien obtuvo el premio mayor de esta bienal y que es un conjunto de retratos de una comunidad ancestral de Michoacán generados con software de inteligencia artificial, merece un comentario aparte, pues plantea un cuestionamiento al que la fotografía desde sus orígenes buscó escabullirse: ¿Qué tanto es visibilizar o invisibilizar el querer reconstruir en imágenes técnicas unos rostros del pasado?

Dice Hito Steyerl, “Pensar que las cámaras son herramientas de representación supone en verdad un malentendido: son, en el presente, herramientas de desaparición“.( H. Steyerl. 2014) Y este proyecto pone en evidencia esta idea, pues la estetización y materialización digital hace aparecer un rostro que solo estaba en los recuerdos, en las memorias orales y experienciales de una comunidad, según explica el autor. El punto acá es que esta imagen pasa ahora a sustituir la misma memoria de esa comunidad, estos rostros estilizados, idealizados por un programa y por el conocimiento académico del autor, a modo del temprano siglo XX fotográfico, un perfecto August Sander, vienen a borrar los esfuerzos de la imaginación de toda una comunidad. Esos rostros latentes que ya eran imágenes, pero imágenes sensibles en los recuerdos, han desaparecido. Unas fotografías algorítmicas las han venido a sustituir y decirles cómo deben recordados.
Y esta consecuencia es justo lo contrario a lo que propone el autor en una ingenuidad discursiva, llevada nuevamente por la urgencia de decir algo, que no requería ser estructurado en un lenguaje, sino sentido en el trajín de la instintiva memoria que trabaja a cuatro manos entre realidad e imaginación.

Se que es un territorio complejo y lleno de imposibilidades a la hora de materializar, pero la obra de Pedro Lasch, Espejo negro y Espectro ingígena, nos puede aportar algunas señas sobre las oportunidades de la representación en imagenes de los otros en conexión con nosotros, y en el trabajo de la imagen latente con la memoria.

Urge una política de la imagen técnica fotográfica y generada por Inteligencia artificial. No por lo evidente, que es discusión de su superficie; que si es una imagen técnica real o no. Ninguna lo es en una totalidad. El punto acá, insisto en lo sensible, es hasta dónde llegará esta vieja práctica de crear imágenes técnicas que sustituyan la imaginación, en vez de potenciarlas, que establezcan modos estandarizados de ver, que reglamenten visualmente la manera en que nos acercamos al pasado, que ejerzan jerarquías del conocimiento visual y que se impongan o busquen sustituir la imagen sensible e imaginada de las comunidades.
Éste ha sido el summun de la fotografía, que, por cierto, aparece en otros trabajos de esta bienal. Y que ahora los autores que trabajan con imágenes generadas por IA pretenden continuar. Más aún cuando ya han entrado, gracias a la bienal y su premio, al escalafón legitimador de una visualidad que inevitablemente se impondrá sobre cómo se ve a la comunidad desde el exterior y cómo se verá la comunidad a sí misma.
El dispositivo institucional
Las luces de las nuevas y viejas tecnologías parecen haber encandilado al jurado de selección y premiación de la bienal vigésima de fotografía de México.
En la incandescencia de la mayoría de los proyectos luce como el encuentro de lo evidente con lo evidente. La novedad de las formas a modo de maniobra, sin un tejido sensible o ideológico consistente. Insisto, proyectos que aún falta madurar.
Me da la impresión que la bienal sirve más como dispositivo de proyección de esa idea romántica de que al mundo le interesan las obsesiones saborizadas con discursos pop de los artistas, como si de seres únicos e iluminados se tratase, en vez de constituirse en un aparato que ayude a identificar fracturas, invisibilidades y posibilidades críticas en una actualidad social y cultural densa y desafiante.

¿Cómo aparece lo nuevo?: una reflexión a partir de la película Poor Things
Como seres sociales somos sometidos desde nuestra infancia a un conocimiento estructurado que se nos impone desde el preescolar hasta la universidad. De ahí que funciona como una regla común, un punto de partida donde todos adquirimos los mismos conocimientos, con sus variantes sociales, con una estructura específica, que permite que podamos comprender y explicar la realidad más o menos objetiva, sistemática y verificable, lo que facilita la resolución de problemas, la predicción de fenómenos y la innovación tecnológica. Basado en la razón y la evidencia es socialmente aceptado y más confiable y riguroso que otras formas de conocimiento basadas en la intuición, la fe, la tradición o la contradicción
Pero ese sistema de conocimiento también tiene sus riesgos y profundas limitaciones. Especialmente porque es una estructura rígida, dificil de ajustar o agitar debido a los sistemas de poder político y económico que lo sustentan, lo generan y lo imponen. El conocimiento estructurado al que hemos sido sometidos durante nuestro crecimiento intelectual y sensible nos limita ante las dimensiones de la realidad, la diversidad, la complejidad y la incertidumbre que caracterizan al mundo. Algunas de estas limitaciones y riesgos son:
- Reduccionismo: Simplificar la realidad y omitir aspectos relevantes que no se ajustan a las categorías, modelos o paradigmas.
- Dogmático: Asumir que sus principios y leyes son verdades absolutas e inmutables, y rechazar otras perspectivas o evidencias que los cuestionen o contradigan; como la imaginación, la creencia o el conocimiento sensible.
- Instrumental: Utilizado para fines egoístas, lucrativos o destructivos, sin tener en cuenta las consecuencias éticas, sociales o ambientales de su aplicación.
Estas limitaciones y riesgos plantean un interrogante fundamental: ¿dónde el conocimiento estructurado limita la creatividad y la invención? Es decir, ¿cómo el conocimiento estructurado puede obstaculizar o reprimir la capacidad humana de imaginar, explorar y crear nuevas formas de entender y transformar la realidad?
Pobre conocimiento
Para intentar responder a esta pregunta, podemos recurrir al provocador film Poor Things, dirigido por Yorgos Lanthimos y basada en la novela homónima de Alasdair Gray. Esta película, estrenada en México en 2024, narra la historia de Bella Baxter (Emma Stone), una joven que es revivida por el científico Dr. Godwin Baxter (Willem Dafoe), quien le implanta el cerebro de su hija no nacida. La nueva criatura, con cuerpo de mujer adulta y cerebro de bebé, se muestra ansiosa por aprender y experimentar el mundo, y se escapa con Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), un abogado libertino, con quien vive una serie de aventuras eróticas, cómicas y trágicas.
La película Poor Things nos presenta una comparación y una confrontación entre el conocimiento estructurado y la libertad creativa, representadas por los personajes del Dr. Baxter, Bella y la sociedad de la época. Por un lado, el Dr. Baxter encarna el conocimiento estructurado llevado al extremo, es decir, el conocimiento que se basa en la ciencia, la técnica y la razón, pero que también se vuelve obsesivo, deshumanizado y peligroso. El Dr. Baxter es un genio que domina los secretos de la vida y la muerte, pero que también es un monstruo que viola las leyes de la naturaleza y de la ética, y que trata a sus criaturas como objetos de experimentación y manipulación. El Dr. Baxter sustenta su invención, a partir de imponer su visión y voluntad sobre la realidad, sin respetar su diversidad, su complejidad y su incertidumbre.
Junto con él, la sociedad juega ese papel de juzgar y controlar qué conocimiento es permitido y cuál ignorado, humillado o excluído. La sociedad es el marco de comprensión limitada que excluye lo que no cuadra, lo que no puede ser reducido a una función o una utilidad categorizada e instrumentalizada.

Por otro lado, Bella encarna la libertad de un vivir sin prejuicios y lleno de posibilidades, llevada al extremo, es decir, la libertad que se basa en la imaginación, la exploración y la creación, pero que también se vuelve ingenua, impulsiva y vulnerable. Bella es una niña que descubre el mundo con curiosidad y asombro, pero que también es una mujer que se enfrenta al mundo con rebeldía y desafío. Bella no da por sentado ningún concepto, y representa ese gesto de creatividad e invención cotidiana que desafían el conocimiento estructurado, porque cuestiona sus normas, sus valores y sus límites, y busca otras formas de sentir y de pensar la realidad, más allá de las establecidas y hegemónicas.
La película Poor Things nos muestra, a través de la relación entre el Dr. Baxter y Bella, y entre Bella y Duncan, las metáforas, los obstáculos y las posibilidades del conocimiento estructurado y la libertad creativa. Algunos ejemplos de estos elementos son:
- La metáfora del cerebro, que simboliza la fuente y el destino del conocimiento y la creatividad. El Dr. Baxter transplanta el cerebro de su hija a Bella, lo que implica una transferencia de conocimiento y de identidad, pero también una violación de la integridad y la autonomía de ambos seres. Bella, por su parte, desarrolla su cerebro a partir de sus experiencias, lo que implica un aprendizaje y una transformación, pero también una confusión y una contradicción de sus sentimientos y pensamientos.
- El obstáculo de la sociedad, que representa el contexto y el condicionamiento del conocimiento y la creatividad. El Dr. Baxter y Bella se enfrentan a la sociedad victoriana, que se caracteriza por su rigidez, su moralidad y su hipocresía, y que reprime y castiga cualquier forma de disidencia o transgresión. El Dr. Baxter y Bella son perseguidos, juzgados y condenados por sus actos, que desafían las normas y los valores de la época.
- La posibilidad de la aventura, que expresa la dinámica y la diversidad del conocimiento y la creatividad. Bella y Duncan viven una serie de aventuras que los llevan a recorrer diferentes lugares, culturas y situaciones, que les permiten conocer y experimentar el mundo de forma variada y enriquecedora. Bella y Duncan se divierten, se emocionan y se sorprenden con sus vivencias, que los hacen crecer y cambiar como personas.
Confrontación
La película Poor Things nos ubica en esa confrontación diaria que todos vivimos entre lo establecido, las posibilidades de todo, y sobre la tensa relación entre ambos. Nos muestra que el conocimiento cuando es único y absoluto es peligroso y esclavizante. Y que el abrirnos a otros tipos de conocimientos puede ser estimulante y liberador, pero que requiere igualmente un sentido crítico para no caer en la ingenuidad y la fantasía.
La especialista en educación intercultural Sarah Corona nos dice "que lo nuevo surge de un proceso complejo y conflictivo" y cita al poeta Rushdie “¿cómo llega al mundo lo nuevo? ¿Cómo nace? ¿De qué fusiones, transubstanciaciones y conjunciones se forma? ¿Cómo sobrevive, siendo como es tan extremo y peligroso? ¿Qué compromisos, qué pactos, qué traiciones a su íntima naturaleza tiene que hacer para contener a la pandilla de demoledores, al ángel exterminador, a la guillotina? ¿Es siempre caída el nacimiento?”. (Corona, 2019)
Como artistas, acercarnos a otros conocimientos puede revelarnos vulnerables, pues exige replantearnos cómo hemos estructurado nuestro conocimiento desde un sentido crítico, buscando deslindes, grietas o fracturas para poder acceder a otros conocimientos que nos otorgan posibilidades de sentir y de pensar el mundo desde otras perspectivas, más allá de las establecidas y hegemónicas. El arte nos acerca a estas experiencias, a explorar, a hacer conexiones entre una trama diversa y compleja de conocimiento sensible e intelectual.









