¿Eres irrelevante en el arte?

Qué pregunta tan antipática se me ha aparecido en estos días. ¿Eres irrelevante en el arte? ¿Hay que ser relevante para ser artista? El arte en la actualidad tiene muchas posibilidades, muchas rutas de expresión. Como cualquier actividad humana es suceptible de reconocimiento, de impacto o de simplemente pasar de largo en las historias comunes, y todas esas rutas, a mi modo de ver, son válidas. Pero como bien sabemos el arte tiene doble cara, por un lado es expresión sensible, comunicación, creatividad y pensamiento y por el otro, es una industria, un mercado, una marca. Y en ambos escenarios, no todos los artistas tienen el mismo peso, el mismo reconocimiento, ni el mismo impacto.  Aquí te presento 6 formas, muy antipáticas, de entender que no eres relevante en el mundo del arte, ni el mercado, ni en tu vecindario.

1. No tienes una postura

Vamos, que antes que nada, si no tenemos un estado de consciencia sobre lo que somos, de nuestras ideas, sentimientos , o de nuestras propias dudas, y la manera en que los abordamos y representamos, es decir, si tu obra esta llena de generalidades y clichés visuales y linguísticos, pasará de largo, no solo del mundo del arte, sino de internet, de tu familia y hasta de ti mismo.

El arte exige crear tu propia gramática, una sintaxis, un vocabulario, que partan de una pulsión o un interés particular y genere conversación.

2. No generas conversación

Como decía, el arte es una conversación, y como tal, tiene que tener un interlocutor, un receptor, un público. Si tu obra no se expone, no se difunde, no se vende, no se comenta, no se critica, no se aprecia, entonces no tienes una audiencia. Para bien o para mal, como artistas nos tenemos que exponer al mundo.

3. No tienes una influencia

Vaya punto en la era de los influencers. Pero sí, más allá de cuán importante para sea la cantidad, el arte es una acción, y como tal, genera un efecto y un impacto. Si tu obra no provoca, no sensibiliza, no emociona, no transforma, no cuestiona, no cambia, entonces lo que has creado no tiene aún la capacidad de llegar profundo en los otros. No importa si es a una o a millones de personas.

4. No tienes una trayectoria

El arte es constancia, persistencia y resistencia, es, antes que objetos, procesos. Ser artista no es producir ocurrencias. Son largos procesos sensibles o intelectuales, donde se van construyendo discursos, propósitos, estudios, investigaciones y experiencias. Y en el arte, todos esos valores conforman el corpus de artista.

5. No sientes tu pulso

Sin pulsión no hay arte. Sin ese pulso que se convierte en emoción, en motivación y en expresión, no parece posible un gesto artístico. El arte es deseo, sangre y vida. Es riesgo y requiere de mucho coraje para adentrarse en temas complejos y críticos desde la sensibilidad. Supone una fuerza generadora de sentido y pensamiento.

6. No tienes dinero*

Sí, en el arte también hay clasismo. Pues, como toda actividad humana requiere de conexiones, de contactos que se van construyendo a lo largo de una trayectoria. Sin embargo, no es lo mismo comenzar con poco dinero que con mucho. Es algo evidente, pero que muchas veces en nuestra romantización del arte creemos que no pasa.

El arte y el mercado del arte requieren de cierta disponibilidad económica. No es sorpresa que la mayoría de quienes encabezan el mercado del arte vienen de situaciones económicas privilegiadas. Y quienes sobresalen en el ecosistema del arte, mínimo vienen de una clase media que les ha permitido estudios técnicos y universitarios que les han llevado a acceder a becas, concursos y financiamientos. Entonces, sí, ese arte que se asume transversal y social, tampoco permea en las clases bajas y rurales. De ahí la percepción elitista en cualquier escenario del arte.

Pero esta última variante del dinero, es opcional. Pues sabemos que expresiones artísticas y artístas trabajan en un mundo de arte que está afuera del mundo del arte influyente y el mercado del arte. Es un arte, quizá más arriesgado, porque exige existir siempre en la periferia, en los bordes. Su talante no es el reconocimiento, aunque lo puede lograr en su contexto, sino la expresión sensible, la construcción de vinculaciones culturales, de pedagogías, de tejidos humanos sensibles y de un conocimiento más amplio y con más matices.

En fin, el arte no es solo una cuestión de importancia y relevancia, sino de significado y su fluidez en un contexto específico, que puede ser una habitación o un estadio de fútbol. 

Lo relevante quizá será como acontece el mundo dentro de cada expresión artística, y como esta tiene la fuerza para agitarnos o no.