La roca de Matthey y el espacio público en conflicto

La obra “Palabras Mayores” del artista y profesor chileno Enrique Matthey (1954) ha causado una fuerte polémica en Chile y el mundo del arte latinoamericano. Se trata de una gran escultura que representa una roca, decorada con diseños de los indígenas Selknam, que se colocó en la entrada del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), en Santiago de Chile.

La escultura, de 8 metros de largo, 4,30 metros de ancho y 3,9 metros de alto, no ha pasado desapercibida, ni por el colectivo social ni en el mundo del arte. Por lo pronto ya sufrió el vandalismo de los peatones con varios grafitis, así como acaloradas discusiones en las redes sociales del arte.

Palabras Mayores de Enrique Matthey, Museo de Bellas Artes de Chile
Palabras Mayores de Enrique Matthey, Museo de Bellas Artes de Chile

De las muchas palabras sobre este dilema artístico llegué a las palabras de un galerista chileno, Marcelo Aravena Peralta del cual extraigo algunas ideas de uno de sus post en facebook sobre el tema:

«¿Qué ve usted aquí? Si usted dice «una wea fea» no está viendo nada, Si usted dice » una cosa bonita» tampoco esta viendo nada.  ¿Qué estamos viendo? ¿ Qué puede ser?  Aventuremonos, viajemos con el arte.

Puede ser una roca de playa de esas que saltabamos cuando niños en los roquerios costeros de Chile,  entonces la obra logra una evocación,un recuerdo. Sigamos.

Como la roca es grande puede ser parte de un mazo o una hacha de un gigante. Volado, pero legítimo. Démosle. 

Puede haber pasado una araña enorme con las patas pintadas blancas y quedó así, de hecho puede ser el escondite de la araña más grande del mundo, porqué no? 

Ya que estamos acá, puede ser una nave espacial, el sarcófago de un vampiro, la piedra del encendedor del gigante que se esconde en el cerro Santa Lucía. El meteorito que destruyó a los dinosaurios. Un portal con otra dimensión. La piedra que tiró el primer ser humano en la infancia de la tierra y que creció… etc etc. 

Cada vez que hacemos el libre ejercicio de imaginar qué dice una obra de arte, no sólo somos espectadores, nos transformamos también en  artistas. Cuando se libera nuestra imaginación se produce un fenómeno cerebral en el cual CREAMOS en nuestra mente una interpretación, ese es uno de los regalos del arte. Es tu interpretación, pudiste ver algo que nadie más vio. Habrá otra cosa más liberadora que crear una ilusión? Pero el arte tiene otro regalo. «

Este ejercicio que plantea Marcelo requiere una mirada abierta y suceptible de ser sensibilizada por lo extraño y que esto provoque preguntas y curiosidad. Sin embargo, el arte es también atravesado por la política y la economía, por lo que extraerla de esos contextos es difícil, por no decir imposible.

“Palabras Mayores” fue pintada con grafiti poco después de su instalación por personas que escribieron “Basura” «wea fea» y otros insultos en su superficie. La obra fue criticada por algunos artistas y ciudadanos que la consideraron una ofensa al patrimonio cultural, ya que reemplazó a la obra “Unidos en la gloria y en la muerte” de Rebeca Matte, que se encontraba en el mismo lugar desde 1922. Además, la obra fue cuestionada por su supuesta apropiación cultural de los símbolos selknam, sin contar con el consentimiento ni la participación de sus descendientes, así como de malversación de fondos del arte públicos.

Pero, ¿esta polémica no forma parte del arte también?

Continúa Marcelo Aravena: «hay algo que ya ganó la obra de Matthey que es controversia. Casi siempre el arte la obtiene por innovación, con algo nuevo,  en este caso hace años que el artista trabaja en esta investigación de los pueblos patagonicos pero parece que con esta piedra del todo abstracta, sin una forma clara, logró mayor impacto. Personalmente me gustan más sus esculturas de próceres de la independencia rayados con el Imaginario Selk’nam, ahí hay un cruce de mundos muy interesantes, pero esta roca ha descolocado a muchos.»

Ciertamente, si nos acercamos a la idea de lo contemporáneo, ¿no es esta la reacción esperada? Una extrañeza que genera cuestionamientos profundos y extensos dentro y fuera del arte. Una provocación a lo existente

En todo caso, esta obra nos revela que el arte público no es un fenómeno neutro ni inocente, sino que implica una serie de decisiones políticas, estéticas y éticas que pueden generar controversia y debate. Por un lado, el arte público puede ser visto como una forma de enriquecer el espacio urbano, de fomentar la creatividad y la diversidad, por otro una provocación que invita a la curiosidad, el diálogo y la reflexión, pero también, el arte público puede ser percibido como una forma de imponer una visión particular, de alterar el orden establecido, y de provocar el rechazo y la agresión.

Creo que no hay manera de salir limpio de una intervención urbana, de una propuesta pública, y tanto el arte como los artistas deben asumir que lo público es un espacio de conflicto permanente. De ahí no se sale sin manchas.