Sobre MÉRIDAFOTO y el giro a lo contemporáneo
(Discurso de inauguración del Festival MERIDAFOTO 2016)
Llegar a la cuarta edición del festival ha sido una aventura llena de sacrificios personales y construcción de redes de todos quienes en él ponemos nuestro conocimiento, experiencia y trabajo. Como todo emprendimiento, desde su primera edición pensamos que cada año sería más fácil su realización, pero el tiempo nos ha demostrado que es inversamente proporcional a nuestras expectativas.
Hemos querido sortear toda clase de obstáculos, para enfocarnos en nuestro tema: LA FOTOGRAFÍA. Sin embargo, nuestro contexto ha hecho que lo más relevante de este Festival sea su realización en tiempos de una profunda crisis política, cultural, económica y moral. Para muchos de nosotros MERIDAFOTO se ha convertido en una suerte de refugio.
Pero ese entorno áspero ha sido también un llano amplio de oportunidades. Y una de ellas es el despertar de la fotografía venezolana.
Con esta cuarta edición MERIDAFOTO es el encuentro de fotografía más consecuente de la historia de la fotografía venezolana. Desde el primer MERIDAFOTO en 2013, sus exposiciones y encuentros formales e informales han traído una suerte de reacción en cadena que se ha multiplicado estos años, de tal manera que podemos decir que tenemos actividades de fotografía semanalmente en el país, se han abierto a nuevas experiencias las escuelas y se han creado organizaciones con objetivos diversos pero con la firme intención de despertar a la fotografía venezolana al siglo 21. La escena cultural está copada de fotografía y nosotros nos sentimos responsables y comprometidos con ello.
Y eso, más allá de llenarnos de satisfacción, se nos presenta como un reto importante: Re pensar, cuestionar nuestra dinámica para crear innovadoras actividades y experiencias que diversifique las miradas y amplíe el espectro de la fotografía en nuestro país.
De todos los objetivos que nos hemos planteado, uno de los que mayor valor tiene para nosotros, es el resaltar el valioso trabajo de autores de larga trayectoria, pero sacándolos de los pedestales de la historia para que se incorporen e interesen en los nuevos proyectos de autores emergentes y así suavizar posturas fácticas e inamovibles frente a la fotografía en estos tiempos. Y a la vez, impulsar a las nuevas generaciones a incorporarse a las corrientes actuales de la fotografía, estudiando a los autores nacionales cuyo trabajo es fundamental para entendernos como creadores visuales, pero con la responsabilidad de crear nuevas miradas.
Nos hemos esforzado para que la generación actual y por venir, entiendan la importancia del estudio y la investigación en el campo de la fotografía. Que hay que participar, que hay que alimentar la mirada, que hay mucho por decir, pero también hay mucho por escuchar.
Durante estas cuatro ediciones hemos incentivado el encuentro entre visiones pasadas y presentes para construir una fotografía contemporánea sólida, con argumentos, que estudia de dónde viene y cuestiona el presente.
Para lograr eso emprendimos un festival que nació y sigue creciendo como un ente independiente y autónomo, que practica los valores de la colaboración, la solidaridad, la tolerancia y se afianza en la investigación, el estudio y la relación de la fotografía con su entorno. Nació desde la fotografía, y ha sido construido con la participación de artistas, historiadores del arte, arquitectos, filósofos y estudiantes. MERIDAFOTO es un encuentro forjado desde lo humano, y no se ha detenido a esperar el llamado del estado, de la empresa privada o de una Embajada de un país lejano para que puediéramos generar un espacio de reflexión, exhibición y estudio de nuestra fotografía. Sin embargo seguimos apostando por que todas estas instituciones se incorporen en la producción cultural relacionada con las artes visuales.
Y este fugaz recuento viene a propósito de poder hablarles del MERIDAFOTO de hoy y el que proyectamos hacia el futuro. Que esta nueva dinámica fotográfica del país nos ha movido a pensar nuevos instrumentos para encarar a la fotografía contemporánea.
Queremos practicar en la realización del evento, lo que consideramos los valores más destacados de la práctica contemporánea del arte.
- Pasar de lo descriptivo a lo narrativo.
La fotografía contemporánea ha conseguido una vía de transmisión mediante la desfragmentación y discontinuidad del discurso, traspasando la frontera de lo fotográfico. Esto ha enriquecido considerablemente sus recursos para la transmisión de ideas y discusión de temas que los autores consideran importante.
En este sentido, queremos construir una narrativa sobre nuestro entender que es la fotografía hoy día. Alejarnos de la simple exhibición o la charla, para profundizar en actividades multidisciplinares a lo largo del año que nos conduzcan a una serie de reflexiones y resultados visuales que puedan ser mostrados en las ediciones del Festival.
- La movilidad del pensamiento y la acción
Los nuevos tiempos nos refieren a un cambio constante. La tecnología, la velocidad de las ideas producto de su reproductibilidad y facilidad de transmisión esta socavando la industria cultural que está incrustada en la dura piedra del conocimiento fáctico.
Queremos generar una ruptura del pensamiento enciclopedista que generó la fotografía, como respuesta a un momento histórico en el maravilloso siglo XX, cuando creó líneas absolutistas ligadas a las formalidades del medio. Hoy día esas “ líneas” han sido permeadas por los conceptos que traen consigo los cambios tecnológicos y por las nuevas leyes de convivencia visual, tales como: La multidisciplinaridad, la viralidad, el intercambio, el compartir, el hablar con imágenes, entre otras.
Las ideas y sus respectivas acciones tienen movimiento, por lo tanto proponemos un estudio y análisis de la fotografía como un ente vivo, que muta y se transforma. Queremos entender el hoy y analizar hacia donde se mueven los factores que construyen el mundo de la imagen.
- La diversidad y la colaboración
Si algo criticamos fuertemente de la producción cultural del Estado o de la empresa privada es la creación de círculos de poder que corrompen y limitan la creación visual.
Y en MERIDAFOTO no nos interesa crear ese tipo de círculos de los que está viciado el mundo del arte. Es por ello que seguiremos estableciendo conexiones y colaboraciones con autores, organizaciones e instituciones, respetando la independencia y diferencia de criterio que podamos tener, pero buscando los hilos conectores en los que podamos complementarnos. Nos interesa acercarnos a la diversidad de pensamiento, compartir ideas y colaborar en la acción.
-El cuestionamiento y la crítica
Sin cuestionamiento, no hay reflexión, no hay discurso. La base sobre la que se ha erigido la fotografía y el arte contemporáneo en general ha sido la problematización de ideas, temas, situaciones, identidades, y un largo etc.
La fotografía marca un nuevo comienzo en la vida de los autores cuando deciden desprenderse de las formalidades mediales, del instante decisivo, de las categorizaciones, y comienzan a abordar temas o ideas profundas que, mediante investigaciones, logran transformar en imágenes que expresan desconcierto, preocupación, duda, criticas etc, con las que buscan incorporar al espectador a un tema que consideran relevante.
Por otro lado la critica multidireccional : del autor frente aun tema, del autor al medio y/o el espacio de exhibición; del espectador especializado al tema, a la resolución del artista, al medio y al espacio de exhibición; y la crítica del público a todo lo anterior.
Esta crítica es relevante y necesaria para la discusión y análisis de la fotografía. La falta de ella nos lleva por caminos muy comunes a los de la mediocridad. Por ejemplo: que las Galerías y Museos se empeñen en mostrarnos como arte contemporáneo discursos añejados embalsamados con retóricas formalistas del siglo pasado, en vez de presentar curadurías estudiadas de autores importantes de larga trayectoria de nuestra fotografía pero ubicándolos en su tiempo y espacio para entender la importancia que tuvieron en su momento y la influencia que puedan generar en autores recientes. Y complementar ese trabajo con la exhibición de autores emergentes con un discurso sólido y coherente.
Otro caso es el decadente nacionalismo, ése que nos vende el patético y acomplejado lema “ Hay que apoyar el talento nacional”…que es endilgado a cualquier iniciativa en el arte que debemos apoyar ciegamente. A cuenta de qué? Apoyar una producción mediocre, sin el ejercicio de la crítica, nos hace cómplices de cierta basura cultural.
Sin la crítica y la auto crítica, somos un barco a la deriva, al que cualquier puerto le parecerá espectacular.
En MERIDAFOTO sabemos que no somos perfectos, que no tenemos la sartén tomada por el mango, por el contrario nos sabemos inexpertos ante un futuro de la fotografía desconocido. Nos cuestionamos cada una de nuestras acciones, practicamos la autoevaluación, recibimos y deseamos la crítica de contenido, la argumental.
En fin, con todos estos valores en práctica es necesario un giro en nuestra forma de ver y realizar un festival. Creemos que ese espacio que nació en 2013 ha sido cubierto en varias instancias en el país, así sea de forma fragmentada.
Es así que crearemos dos formatos de festivales, uno dedicado a la exhibición y otro como Laboratorio de estudio y crítica de la fotografía, cuyas características y alcances publicaremos en su momento.
Se vienen los cambios. Se viene MERIDAFOTO.
El CIFHA vela por el acervo histórico de la fotografía Argentina
En una antigua casa del histórico Barrio de La Boca en Buenos Aires, funciona el Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino, que se dedica a la conservación, estudio y divulgación de la fotografía argentina trabajando desde lo histórico y lo contemporáneo.
Dirigido por Alfredo Srur , el centro cuenta con un acervo de casi 30.000 piezas, integradas por daguerrotipos, ambrotipos, ferrotipos, albúminas, negativos y positivos en vidrio, manuscritos y demás documentos inéditos de los más destacados fotógrafos de la historia argentina. Algunos de los autores presentes en su colección son: Charles DeForest Fredricks, Esteban Gonnet, Benito Panunzi, Antonio Pozzo, Christiano Junior, Samuel Rimathé, Samuel y Arturo Boote, Alejandro S. Witcomb, Harry Grant Olds, Francisco Ayerza, Enrique Moody, Alejandro C. y Estanislao del Conte, Eduardo Ferrari, Gastón Bourquin, Sir Cristopher Gibson, Juan S. y Adolfo Müller, Antonio Arata, Bernardo Croce, Doctor Berraz, Julio Van Sante, Estudio Segal, entre otros.

La principal tarea del Centro es la manipulación y conservación de colecciones fotográficas, para ello cuentan con asesores nacionales e internacionales así como instalaciones climatizadas y diseñadas para la correcta conservación de los materiales, así como para su restauración.
Además de esa encomiable tarea, el CIFHA cuenta con laboratorias analógicos y salas donde se pueden realizar ambrotipos, cianotipos, goma bicromatada y gelatino bromuro de plata, para el público en general, a la par que desarrolla talleres y actividades expositivas periódicamente para "contribuir a que nuevas generaciones de fotógrafos / conservadores / investigadores / artistas, tengan una mayor consciencia del patrimonio fotográfico y del avance tecnológico en la captura fotográfica desde la creación de la cámara oscura hasta hoy, como así también contribuir en el entendimiento de nuestra cultura a través de nuevas imágenes."
No dejes de visitar su web y enterarte de sus próximas actividades.
Colectivo SCO2 (Bra), Colectivos de fotografía en Latinoamérica (VIII)
Camilla y Andrew Otto Hauck son Maestros y Licenciados en Artes por la Universidad Federal de Minas Gerais y miembros del Colectivo SC02. Desde 2012, han desarrollado una búsqueda visual guiados por un influencia arqueológica y antropológica, basada principalmente en los mapas fotográficos de diversas regiones, colecciones de objetos, notas y libros de artista.
La propuesta de trabajar juntos surgió durante la residencia artística ¿Quien Puede Vivir en esta casa? realizada por los autores en Zona Imaginaria, Buenos Aires. Donde desarrollaron el proyecto: Aire de proceso, en el que utilizaron la fotografía para registrar la vida cotidiana de los barrios: San Isidro y San Fernando. En 2013 participaron de la residencia Re: Uso, en el Centro de Arte y Tecnología JA.CA, con el proyecto Inventariar, durante el cuál produjeron un inventario arqueológico del barrio Jardim Canadá de Belo Horizonte, y también de la Feria de São Joaquim, en Salvador. Su trabajo consistió en una recolección y catalogación de objetos descartados. En 2015 participaron con elTaller, "Arqueofotografias territorios contemporáneos" durante el 11vo Festival de Paraty en Foco . En esta misma línea, desarrollaron el Proyecto "Ojo pero veo", con el que mapearon fotográficamente la región de Jardim Canadá. Mapeo visual Actualmente están produciendo ONU de Foz do Iguaçu, ciudad fronteriza entre Brasil, Paraguay y Argentina, proyecto viabilizado por el XIII Prêmio Marc Ferrez de Fotografía.
El Colectivo SC02. se ha enfocado en la investigación para la confluencia de la fotografía y el arte con la vida cotidiana, la ciencia, la arqueología, la geografía, la antropología y la tecnología . Buscando puntos de confluencia entre las fronteras de sus estudios visuales , ya sea visible o invisible, territorial o cultural, real o imaginaria.
En 2015, el Colectivo lanzó los libros: "Dig lo invisible" proyecto apoyado por la Funarte y su convocatoria al estímulo en Artes Visuales 2014 y que se presentará durante el Festival de Fotografía de Tiradentes de 2016; y "entre dos mundos" proyecto apoyado por el Premio XIII Marc Ferrez, el resultado de una investigación artística llevada a cabo en Foz de Iguazú, zona nacional de triple frontera.
En esta Galería puedes ver parte de la obra de este colectivo brasilero.
Polaroid de locura fotográfica #2 (La vida según Instagram)
“Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos”
J.L. Borges
Como comentamos en nuestra primera columna Polaroid de locura fotográfica #1 , vamos a navegar por el Instagram de fotógrafos latinoamericanos, unos más conocidos que otros, con el fin, en primera instancia, de mirar, de sentir, de ponernos en la mirada del otro y su entorno fotografiable, y en segundo lugar, matar la curiosidad y mi planteamiento inicial, de si estos autores utilizan el instagram como un espejo, como dice Borges, de su vida doméstica, ordinaria, o si por el contrario es una galería para exhibir un discurso consolidado, o crear un nuevo discurso con intenciones autorales y críticas.
La metodología será escoger autores latinoamericanos, y recoger cual laboratorista, una pequeña muestra de 5 capturas, para crearnos una idea, eso no más, de las intenciones del fotógrafo. Y ponerlas a dialogar entre sí.
Juanjo Herrera @Juanjoherrera
México, Licenciado y Maestro en Comunicación, egresado del Tecnológico de Monterrey. Su trabajo se desarrolla a partir de la fotografía y el video.





EfrainVivas @efrainvivas
Venezuela. Arquitecto y fotógrafo. GABW member. BNW Guru member. Iphone 6





Santiago Forero. @Forerostudio
Colombia. Trabaja la fotografía y el video. Sus trabajos exploran ideas sobre la identidad, el cuerpo y los estereotipos.





El descubridor y los constructores ( A propósito de Metidines y los Witkin)
“Lo que no vemos y oímos es más importante de lo que está a la vista. La atención debe centrarse más en las relaciones que en el lenguaje puro”.
Claudio Perna (Artista venezolano 1938-1997)
Una ambulancia de mediados del siglo XX es la intersección entre dos propuestas expositivas que se acercan a la muerte por caminos disímiles, pero que puestas ahí, en un mismo Museo, distintas salas pero un mismo espacio, crean una atmósfera de reflexión ineludible sobre los nuevos tiempos de la fotografía.
Por un lado Enrique Metidines, fotógrafo innato, instintivo, como lo son los fotoreporteros. Sus imágenes de accidentes, atropellados, suicidas, llenaron las páginas de nota roja por muchos años en varios diarios mexicanos. Su actividad era registrar acontecimientos, conectados con la muerte o el accidente, diariamente. La fotografía de una mujer atropellada ayer, era solapada hoy por la de una mujer a punto de lanzarse de los pisos altos de la torre latinoamericana en el centro de México, y a su vez por la fotografía de un niño con sus manos atascadas en un molino de carne el día de mañana. Así es el trabajo de Metidines, una producción fotográfica abundante, que solo con el paso del tiempo, y puesto en perspectiva, puede reunirse y crear un cuerpo de trabajo con hilos narrativos sólidos construidos a lo largo de 50 años o más de ejercicio de reportero gráfico.

Al otro lado, nada menos que una retróspectiva dialogante entre dos hermanos que no han pasado desapercibidos en el mundo del arte, los hermanos norteamericanos Witkin. Jerome en la pintura realista, con trazos expresionistas de grandes formatos y Joel-Peter, extravagante creador fotográfico de escenas perversas, retorcidas, que llaman a la muerte y a lo grotesco como si de un tablero de la Ouija se tratara. Ambos, artistas preparados y reconocidos en gran parte del mundo.
No es mi interés centrarme en el análisis de cada uno de los autores, ni siquiera de sus muestras individuales, sino, como dije al principio, ese halo reflexivo que se respira entre las imágenes de Metidines y los Witkin.
La curaduría del Museo hace un primer intento de acercamiento a esto, al adjetivar a todos los autores como "narradores consumados". Si, ciertamente todas las imágenes tienen "movimiento". Van o vienen de algún lado. Y muestran una narrativa Aristotélica: inicio. conflicto y desenlace. En el caso de Metidines, cada imagen nos presenta un final, con tantos elementos visuales, suficientes para crear la historia como espectadores. Incluso como autor es tan importante la historia, que en la construcción del libro de su trabajo y la muestra, intuyo, era vital para él que apareciera el relato de lo que había acontecido en cada fotografía. Jerome, se vale de escenas cinematográficas en pleno desarrollo de una acción, o la utilización de series de pinturas para construir historias. En Joel-Peter la narración se da en lo simbólico, superponiendo elementos iconográficos de la historia, del arte, de lo religioso etc.

Pero además de lo narrativo que tienen en común los autores, creo que es valioso rescatar lo que esta unión de discursos y autores puede aportar para la fotografía hoy día.
Y es que hoy debatimos entre la fotografía construída o producida bajo un concepto y la del descubrimiento, la del instante preciso, o la de "pasé por aquí y esto está hermoso vamos a tomarle unas fotos". Esto indudablemente tiene que ver también con el tema tecnológico. Pero más fuerte aún, el tema autoral.
En Metidines tenemos a un descubridor. Cada vez que salía en pauta con la ambulancia y llegaba a estas escenas terribles, aún con la sangre caliente en el asfalto, aparecen ante él, escenas, situaciones, elucubraciones sobre un hecho particular, cual escena de Chinatown de Polanski. Además de la inmediatez de tomar la fotografía, para luego llevarla al diario y que pudiera salir publicada al día siguiente. ¿Era él consciente de tomar fotografías hiperrealistas con composiciones impecables, ángulos cinematográficos, y narrativas complejas que hacían innecesario la utilización de textos redundantes, para crear a lo largo de los años un cuerpo de trabajo, un concepto claro en el uso de los elementos visuales narrativos y a su vez cuestionando la sociedad y la violencia de México.? La exposición me responde que no. No había tal conciencia. Pero aferrarse a contar un mismo tema durante tantos años deja impregnada cada imagen del sabor y el pensamiento de Metidines. El tiempo fue develando a un autor meticuloso, cargado de influencias cinematográficas, que iban dejando rastro en cada una de sus imágenes. Agruparlas luego de tantos años presentan un documento inobjetable para discutir sobre la violencia y el drama en México.

Por otro lado, el de la construcción, Joel-Peter Witkin ha realizado puestas en escena muy meditadas y estudiadas, cada fotografía se construye desde el boceto, pieza por pieza, hasta la manipulación técnica de la fotografía, todo cargado de sentidos y metáforas producto de su imaginación y de su entorno real. Joel-Peter, además, es un pictorialista confeso, elabora discursos complejos bajo la influencia del surrealismo. La imagen quieta, el momento capturado no le dice nada, él interviene cada fotografía, cual escultor renacentista, hasta elaborar cuidadosamente una idea, aunque al espectador desprevenido le parezca un desorden visual producto del azar.
El medio de Jerome, la pintura, es orgánicamente una elaboración, no tiene escapatoria. Desde las primeras lineas del boceto hasta la imagen final es una arquitectura de significados y narraciones relacionadas con su momento epocal. Sus obras tienen "una fuerte carga psicológica, en los que aborda momentos históricos que han sido críticos en nuestro tiempo desde el holocausto hasta el 9/11"*1

Entonces, los hermanos Witkin, son los constructores, en algún momento de la muestra se mezclan los bocetos de uno con imágenes del otro y parecen secuencias de una misma historia. ¿Pero esa construcción anula el descubrimiento en la imagen? ¿No es a partir del trazo, los colores, o la superposición de elementos y manipulación fotográfica que comenzamos como espectadores ha descubrir significados y sensaciones, más allá de la intencionalidad del autor?
¿No es acaso la fotografía una mezcla, casi precisa, de descubrimiento y construcción?.¿No es acaso ese balance lo que define la transición de la fotografía moderna a la fotografía contemporánea?. ¿Qué sería de la obra de Metidines sino se hubiera construido un cuerpo narrativo a partir de sus imágenes a los largo de tantos años?¿Qué sería de la obra de los Witkin, sin las repercusiones que sus trabajos, tan elaborados, han tenido en las personas, a partir de la multiplicidad de sensaciones que nacen de cada imagen? ¿Es La tecnología y/o la necesidad autoral lo que nos ha arrinconado en la dicotomía del momento, a veces no tan decisivo, y la conceptualización de la fotografía?

*1 texto de sala de la exposición WITKIN and WITKIN en el Fotomuseo Cuatrocaminos
ENFOCA (Arg), Colectivos de fotografía en Latinoamérica (VII)
Encuentro de Fotografía para el Cambio ENFOCA, es un colectivo de educadores visuales, fotógrafos/as, comunicadoras y diseñadoras que tiene una trayectoria de cuatro años en el campo cultural artístico de la Ciudad de Córdoba con incidencia en el interior de la provincia y del resto de la Argentina.
Conformados desde el 2013 como grupo, cada uno de sus integrantes tiene una trayectoria individual de más de 10 años en la compartición de talleres, seminarios, recorridos en el campo artístico, producción de obra y muestras en distintos espacios expositivos.
Las tecnologías sociales en las cuales se desarrolla ENFOCA son los encuentros o conversatorios, talleres comunitarios, muestras, exposiciones e intercambios con otros actores, colectivos o instituciones.
El objetivo de estas actividades es problematizar el rol de la fotografía, la incidencia social de las imágenes sus diferentes formas de abordaje pedagógico, y desarrollarlos en espacios sociales vulnerables, donde la fotografía pueda jugar un papel importante en la generación de relatos autóctonos.
Sus actividades revelan un cruce de intenciones y acción con otros colectivos o actores dentro del campo artístico y cultural que van desde instituciones hasta cooperativas y personas individuales de distintos puntos del país. "Los cruces están dados porque algunos de estos colectivos o individuos llega a Córdoba con distintas propuestas que enriquecen las prácticas fotográficas locales, así como también los miembros del colectivo ENFOCA intercambian con localidades externas"
En este sentido el colectivo crea espacios expositivos plurales que buscan visibilizar artistas emergentes que desarrollan su obra dentro de los talleres y seminarios realizados.
A futuro el colectivo busca consolidar los vínculos y las redes formadas, para lograr una federalización de prácticas fotográficas y desarrollar un campo que sea más inclusivo.
ENFOCA se caracteriza por ser un proyecto autogestivo para la obtención de recursos económicos- materiales. Esto es, utilizar dinámicas cooperativas hacia el interior, entendiendo la lógica de la economía solidaria. Para ello se conformó la Escuela de Fotografía Esencial, que tiene como características primordiales ser itinerante y cooperativa, trabajando no sólo en la ciudad de Córdoba Capital sino también compartiendo los talleres y las dinámicas en ciudades aledañas donde las propuestas son pocas o inexistentes. Esto favorece a la expansión de la Escuela pero sobre todo a los objetivos primeros del ENFOCA de descentralizar el poder del conocimiento.
En esta Galería puedes ver parte de la obra de Eeste colectivo argentino que esta formado por Nicolás Talone, Judith Le Roux, Ayelén Koopmann, Constanza Rolón y Lucrecia Boix.
Gerardo Montiel Klint : “Estoy convencido que hay gente que ya está llegando a otras cosas que son incatalogables y eso me gusta".
FOTOCLICK #5 | Gerardo Montiel Klint
Por @mardelcastillo
Escuchar hablar de fotografía a Gerardo Montiel Klint, es como la adaptación cinematográfica dirigida por Peter Jackson de la batalla del Abismo de Helm del Señor de los anillos original de Tolkien. La velocidad de sus palabras crea la atmósfera de un enfrentamiento entre miles, de un instante caótico que no sabes si mueres en el camino o sobrevives hasta el final. En un travelling side van apareciendo sus referencias visuales y sensibilidades una tras otra, como las distintas razas de guerreros que se juntan por una de las causas. Entre los malos: sombras, oscuridad, tinieblas, misterio. Entre los buenos, luz, esperanza, amor, lucha. Y al final: la muerte.
Esta batalla entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad esta presente también en la fotografía de Gerardo. La batalla entre lo que se ve y no se ve. Acaso la oscuridad representa lo no vivido, lo desconocido. Y la luz subraya una realidad aterradora. Abiertamente él se ubica en la oscuridad para florecerla y cuestionar la luz.
Sus imágenes interpelan constantemente ese maniqueísmo, lo invierte, lo transgrede. Nos cuestiona como espectadores y nos lleva a apreciar con cierta simpatía y disfrute, el cuerpo inmutable de un cadáver (¿o no?) sobre un desierto o flotando en una charca.
“Para mi la fotografía es un terreno para trabajar metafóricamente desde y con la sombra, es decir el inconsciente, donde habita lo oculto, lo que debe indagarse, para que este se manifieste y salga a flote para nutrirse, ahí donde radica nuestro verdadero yo”. Acota Gerardo en su declaración de artista de su web.
Apertrechado de influencias pictorialistas, renacentistas, figuras literarias y de recreaciones fantásticas de sus memorias infantiles, Gerardo Montiel Klint enfrenta la realidad de un cosmomundo complejo y violento como lo es el México contemporáneo. Y lo hace no sólo como realizador visual con sus proyectos Cicuta, Ex-tenebris Lux, El monstruo, Amoníaco. etc, sino como curador de las exposiciones recientes más importantes de la fotografía contemporánea mexicana: Develar y Detonar y Todo por ver.
Nos encontramos en la tarde de un sábado en su estudio en la Colonia Roma del DF: Oscuro, paredes negras, un animal disecado, pasillos laberínticos, escaleras metálicas, una mesa provisional, dos sillas, una luz cenital, él y yo frente a frente, sin espacio para distraer la mirada.
“…todo lo que hago esta relacionado con la imagen fotográfica…”
Comencé por escrutarlo sobre las dos exposiciones donde esta presente su mirada fotográfica desde el personaje de curador: Develar y detonar y Todo por ver. Como espectador extraño, más allá de las imágenes y los discursos de los autores, en esas exhibiciones hay una intención velada de capturar el momento de la fotografía contemporánea mexicana. Sin embargo, ambas están cruzadas por líneas curatoriales muy diferentes. Una muy conmovedora, reveladora, con una narrativa impecable que se pasea cómodamente entre los discursos de las decenas de autores y otra caótica, extenuante, perturbadora, casi sin espacio para la reflexión.

Según tu experiencia como curador en ambas muestras, ¿qué están diciendo los autores en estas fotografías ?
Bueno, son dos experiencias completamente diferentes. Lo que hay en el Fotomuseo (Cuatro Caminos en México), que esta dividida en dos: Todo por ver y El Estado de las cosas, es muy diferente a lo que en Develar y Detonar que estaba en el Cenart.(Centro nacional de las artes en México) Son dos equipos de trabajo totalmente diferentes. Con el Fotomuseo trabajé con Francisco Mata que viene del fotoperiodismo y el documento o ensayo , y en Develar y Detonar trabajé con Gabriela González Reyes y Ana Casas que son autoras ambas.
No es lo que este diciendo la fotografía mexicana si no la fotografía en México. Pero en definitiva, muestran lo que esta sucediendo en el país a nivel social, económico, político, antropológico etc. Curiosamente los primeros que lo empiezan a detectar antes que escritores o cineastas son los fotógrafos. Estos se muevan a las zonas de conflicto, como la frontera sur o de lo que pasó en Michoacán con las autodefensas. Es más rápido que se mueva un fotoperiodista o un fotógrafo de esas zonas y empezar a hacer imágenes a que llegue el reportero haga un ensayo o el cineasta una película, un guión, un documental. Entonces, la fotografía en México esta reflejando en gran medida como ha cambiado el país, como esta cambiando. Hay muchas temáticas y muchos cambios significativos muy evidentes; la sexualidad, la apertura hacia la sexualidad, hay mucho hombre mirando a hombre con una pulsión erótica de manera abierta, hay mucha violencia en casa, de género, intrafamiliar, violencia por narcotráfico. Por otro lado hay otra vertiente de muchos fotógrafos trabajando sobre universos personales, como si estuvieran haciéndose a un lado de todo esto que esta pasando. También hay mucha fotografía o imagen que tiene que ver con diferentes realidades del mismo país. No es lo mismo la realidad de Chiapas que la de Guerrero, son completamente diferentes. Está lo que sucede en las clases altas de Ciudad de México con el trabajo de Carretero o con el trabajo de Ivonne Venegas. Entonces estamos viendo un crisol muy peculiar, una sociedad sumamente compleja llena de metáforas y de simbolismos donde lo que ves no es necesariamente lo que es si no lo que representa. Hay muchas lecturas de fondo.
¿Y la posición del curador ante este escenario ?
Consiste en el acierto de la selección del trabajo. Ver que autores tienen puntos de contacto y se pueda generar un discurso más panorámico. Generalmente la curaduría funciona de otra manera, se establecen unos ejes discursivos y curatoriales, a partir de eso lo pavimentas . Aquí está al revés, adecuamos mucho lo que estaba sucediendo, lo que veíamos como puntos de contacto y luego tratamos de generar un discurso más panorámico, que es otra manera de entenderlo y creo que también en ambos casos tanto en el Fotomuseo como en Develar y Detonar.
Durante mucho tiempo escuché a teóricos e historiadores, cuando yo les decía que por qué no sea hacía algo de fotografía mexicana más de fondo… Un historiador critico me dijo que era imposible, porque había tanta producción que no se podía hacer, y bueno, si quieres hacer un compendio de todo lo que esta sucediendo desde luego que no lo puedes hacer hay que segmentar, hay que empezar a ver momentos. Hay tantos y tanta imagen que se está haciendo en México que sería como ingenuo y sería como muy aburrido tratar de hacer una exposición con todos los fotógrafos.

La experiencia en el visionado de Photoespaña en el DF, me permitió conocer de cerca el trabajo y las expectativas de autores emergentes y de mediana trayectoria residentes en México. Conversé con varios de ellos en los pasillos del Centro Cultural de España y también, de una forma distendida, por las noches en recorridos por las cantinas del centro.
De esas conversaciones me quedó la impresión de la gran influencia que tiene Gerardo Montiel Klint, como docente, curador y gestor cultural en los fotógrafos en México. Al parecer, su omnipresencia en casi todos los circuitos del arte fotográfico del país lo convierten en una personalidad que es percibida con algo de ruido por algunos.
Y no en vano, el hermano mayor de los Klint, ha desplegado una tarea en torno a la fotografía muy extensa, que desborda su espacio natural, México, y llega a otros países mediante la docencia, publicaciones, exposiciones y desarrollo de proyectos técnicos como el diseño del primer laboratorio ecológico de fotografía en México, para el Centro de las Artes de San Agustín Etla, Oaxaca.
A la par de su trabajo en talleres y seminarios por universidades e instituciones, desarrolla sus proyectos fotográficos personales, que se han expuestos en múltiples países dejando su obra en importantes colecciones. Hoy día destaca como co-fundador de HYDRA, plataforma cultural, enfocada en proyectos del medio de la fotografía como exposiciones, libros, talleres, así como el microcoleccionismo de autores emergentes.
Comentabas días atrás que la fotografía contemporánea había sido sobrepasada. ¿Crees que el tema tecnológico y el transmedia ha tomado los discursos visuales contemporáneos ?
La palabra multimedia que viene de los noventa ya esta completamente rebasada. Como decía Francisco Mata, esa palabra es muy cuestionable. Porque una Ópera ya es multimedia, es canto, danza, hay libretos, entonces eso de medios múltiples hace mucho que existe y ahora lo tratamos de catalogar. Me interesa mucho la teoría de George Baker que él le llama el Campo expandido. Baker dice que en el momento en que nosotros etiquetamos la fotografía; yo soy fotoperiodista; yo hago foto ensayo, yo hago fotografía construida, o fotografía conceptual, de entrada estas poniendo un cerco y no te puedes salir de ahí, difícilmente salgas de ahí, es decir, no vas a poder explorar, experimentar hacia otras plataformas u otros lugares donde se está generando la imagen.
Durante el inicio de la fotografía se hablaban de los géneros; retratos, naturaleza muerta, paisaje, esos géneros vienen de la pintura, o sea, entiendo que es una superficie bidimensional prácticamente idéntica a la fotografía o al grabado, pero entonces asumimos que la fotografía podía hacer más fáciles realizarlos.
En este momento seguimos hablando de retratistas o paisajistas dentro de la fotografía, yo creo que se pueden llegar a otras, yo estoy convencido que hay gente que ya esta llegando a otras cosas que son incatalogables y eso me gusta más que ver una exposición que diga: el retrato fotográfico o el paisaje post moderno de la fotografía. ¡ Ya por favor !. Ya hay que empezar a romper esas cosas. En cómo y dónde hacerlo esta en cada uno, en esta cuestión de cómo reflexionar una imagen.
El otro día revisaba a un chico en PhotoEspaña y me presentó su trabajo. Lo vi y dije: ¡hijoles! pos está muy bien, pero está muy fotográfico, esto lo he visto miles de veces, perdón que te lo diga pero lo he visto muchísimas veces. Esta muy bien cumple y lo de más, pero esta aburrido, me remite a éste, éste y éste.
Entonces él estaba un poquito decepcionado y me dijo: “¿te puedo enseñar mi último proyecto que estoy medio programando en mi celular? “ Me lo enseñó y era una maravilla el proyecto, y me dijo “es que este no lo enseño porque me han rechazado de bienales, de becas, y entonces estoy haciendo otro tipo de fotos que es lo que veo que queda seleccionado”. Le dije: ¡por favor no lo vuelvas a hacer!
El mismo andamiaje, institución museística, institución jurado, institución becas, etc, espera que sigamos viendo lo mismo, lo conocido. Cuando vemos algo que desconocemos inmediatamente lo haces a un lado: “esto no lo entiendo quien sabe que porquería es”. Yo le decía al chico que debería estar contento que no lo aceptaran. Pero entra otra cosa que es la búsqueda de validación.
Que sentido tiene estar fotografiando con conceptos de hace veinte años para un resultado de hace veinte años. No le veo sentido y ¿tienes 28 años?
Pero has tocado un punto importante para el fotógrafo, sobre todo para el fotógrafo emergente, que es la validación. Poder entrar en este circuito de aceptación y de reconocimiento
Curiosamente, ahí te voy a interrumpir. Fíjate como empezaste, ahí esta el problema: “para el fotógrafo” Entonces, si empezamos así nos remite a fotografía y prácticamente estos dispositivos que tenemos (Smartphone) hacen imagen. Yo cambiaría un poquito el concepto y diría: qué pasa con estos creadores de imagen que necesitan validación...
Lo que pasa con el tema de la validación en sí, es, si lo quieres o no. Es parte de tu decisión de autor. Si necesitas el reconocimiento o no.
Tengo dudas con respecto a la validación. Desde luego que todos queremos circuitos de visibilidad, me parece. Pero hay algo de lo que estoy convencido, que lo popular no necesariamente es lo propositivo. Eso me queda clarísimo. Desconfío totalmente de las lista de los mejores. 10 fotógrafos son los mejores o 10 fotolibros son los mejores según ¿quién? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿cuándo? ¿dónde?
Intereses detrás de todo… las listas, los premios …
Pues hay muchos intereses. Yo recuerdo ir a Houston a ver galerías, y lo que vendían verdaderamente era decorativo y la galerista decía que esto lo venden muchísimo. Bueno, que sea popular no quiere decir que sea propositivo. Si a mi me llega el mismo fotógrafo que hay en la galería que vende miles de fotos de flores, literalmente, en blanco y negro con fondo negro y demás, si me las lleva a mi para revisarle, yo le diría que no funciona. Pero él me puede decir: “Pero yo vendo muchísimo” Bueno, pues sigue vendiendo entonces.
Hay autores que a mí me interesan sobre manera. Por ejemplo, hay uno mexicano que se llama Antonio Pacheco que de verdad me gusta muchísimo y es un autor que tuvo muy poca producción, es una pena. Pero estuvo muy activo a finales de los ochentas y principios de los noventa, fue mi profesor y tiene unas fotografías increíbles para su momento. La gente no las entendió. Él era quizá no el mejor para relaciones públicas y ahí quedó. Cada vez que doy clases procuro enseñar su trabajo porque a mi me pareció una persona de avanzada en su momento. Eso me interesa más y de hecho me gustaría que eso pasara más con mi trabajo... que circule por todos los lados y todos los medios y es un trabajo completamente fácil, de autor. Hay fotógrafos de México que para el exterior son como "Los fotógrafos" y están haciendo lo mismo desde hace treinta, cuarenta años. Las mismas fotos idénticas. Qué tiene de significativo eso que no evolucionen durante cuarenta años. ¿Eso es interesante? para mi no. Los escritores van avanzando, los directores de cine van avanzando, descubriendo. Lo platicaba contigo el otro día. Stanley Kubrick es para mi un fuera de serie. Empieza como fotógrafo, avanza y empieza a hacer cine y lo mismo si una película de terror que una película de ciencia ficción, que un drama, que una guerra y todo era con su punto de vista muy particular y tenía un chorro de problemas con los estudios que siempre le decían que recortara la película y él firme ...bueno su primera película que no fue tan taquillera también es una joya.
Entonces, esta cuestión de querer el éxito, la validación. ¿Hasta que punto?
El tema de la validación es un tema delicado, hay muchos colegas o alumnos que su preocupación es entrar a un galería. De hecho en PhotoEspaña te preguntaban directamente cómo hacían para entrar a una galería. Hay como una apresuramiento en mostrar más que en desarrollar.
Le preguntas a la persona equivocada. Te explico. Siento que mucho del trabajo personal que yo hago, o más bien, todo el trabajo que hago le da sentido a mi vida. Es una necesidad que tengo por hacer imágenes, lo que menos pienso es que mis imágenes son un producto. Entonces, si no siento yo que mis imágenes son un producto, cómo pretendo llevar ese producto a una galería, que es como un escaparate donde se venden productos.
Entiendo que me digas que no eres la persona indicada, pero Gerardo Montiel Klint es una referencia de la fotografía contemporánea mexicana
Pregúntame cuantas galerías tengo
Por eso te pregunto. Ser una referencia nacional e internacional sin aspirar a estar en el circuito de galerías. Esa posibilidad que representa que un trabajo trascienda sin la necesidad de pasar por el negocio del arte.
Para mi fue muy claro desde el principio. Suena como un poquito extraño esto que en verdad para mi es una necesidad. Hacer esas imágenes. Y es una salida, un escaparate, un autoconocimiento y demás. El tipo de imágenes que hago no veo como alguien las pueda tener en la sala de su casa. Yo si, pero no veo como alguien pueda tener una mujer decapitada en su sala, que está como gateando y chorreando sangre.
El otro día platicaba con un curador de otro lado y le enseñe mi trabajo y me dijo: “eso esta fuertísimo y no lo puedo mostrar”. Es como muy curioso. Si realmente me voy a censurar para hacer un trabajo que se pueda mostrar en una galería o se pueda mostrar en una feria de imágenes para que alguien la pueda tener en su comedor porque combina con sus sillas, entonces, creo que yo estaría en el lugar equivocado. Yo por eso hago fotografía por encargo, es decir, fotografía comercial, que lo hago mucho también con mi estilo, o sea, tratamos Fernando (Su hermano) y yo, que estamos asociados, tratamos de que nos contraten por el estilo que tenemos. De eso vivimos prácticamente. Y eso a los dos nos da la libertad de hacer nuestro trabajo personal como queramos. No estamos mordiéndonos la uñas de decir “híjole, ojalá vendamos esta serie porque si no se vende no se como voy a pagar la renta”
Mi primera serie, que empecé en el noventa y cuatro, noventa y cinco llegué a un PhotoFest (Houston), mi primera revisión de portafolio en mi vida, pongo las fotos y a los diez o quince minutos de la revisión, María Inés Sicardi que tenía la Sicardi Gallery me dice: “me vas a dejar unas copias y vamos hacer contrato. Yo te voy a manejar” Y yo así como: ¡de verdad! Llevaba como dos años haciendo fotografía y me empezó a vender muchísimo, siempre me decía: más copias, más copias. Y yo le mandaba y le mandaba y de repente un día dije ya no quiero hacer esas fotos. Quiero experimentar otras cosas. Entonces, se lo dije a María Inés. Y me dijo : “si estamos vendiendo muchísimo, no puedes parar ahora”. Ahí es donde me vino el conflicto. ¿Qué hago? sigo por acá que es lo que quiere la galería o realmente hago lo que yo quiero hacer, que por eso me metí a hacer fotografía.
Nos enfrentamos a un autor meticuloso, apasionado, estructurado. Un taxidermista de la imagen. Detrás de cada fotografía se cuentan varias páginas de libretas de anotaciones, de investigación y de referencias de todos los ámbitos humanos, desde lo científico, político, social y artístico.
“En la obra de Gerardo Montiel, el asombro se desencadena a partir de la exploración de aquello que nos resulta grotesco y terrible.” Sentencia Salvador Alanís en un texto sobre el trabajo del autor en el fotolibro “De cuerpo presente”
En tus imágenes esta la presencia de la muerte. De una u otra forma. ¿En cuál momento eres consciente que ese es tu tema y comienzas a problematizarlo ?
Curiosamente no siento que la muerte sea mi tema. Más bien es como el inconsciente. Lo que está oculto en el inconsciente, que es parte de nosotros pero está ahí alojado atrás. Me refiero como voz. Trabajo mucho con metáforas y la metáfora para mi es más importante. También con la sombra. Es decir, el inconsciente como metáfora mediante la sombra. Que es contra lo que nos han enseñado, que es trabajar con la luz, capturar la luz, tener una correcta exposición para tener bien la luz. Filosófica y metafísicamente es una cosa completamente diferente. Me interesa la sombra, es lo que da volumen a nivel fotográfico y al mismo tiempo es lo que está oculto. Me interesa el lugar donde radican los conflictos. No es que yo problematice con respecto a la muerte, si no que es de esas partes que están en el inconsciente, el conflicto, el duelo, lo que no está resuelto. El problema no es con la foto, el problema es conmigo mismo. Para mí es lo catártico lo interesante. No me da pena decirlo. Es estrictamente autobiográfico cien por ciento autobiográfico
¿Hasta dónde tiene que estar el autor en su imagen?
El cien por ciento
Te lo pregunto, porque entre muchas formas de contar la historia de la fotografía una de ellas puede ser a partir de la consciencia del autor, como individuo, con una subjetividad presente en el tema y la imagen.
Si vas a hacer un tema documental, por ejemplo. ¿Por qué lo haces?. Porque te paga un medio o porque realmente es un tema que te toca y te provoca. Quieres hacer un ensayo, ahí estas tú y estas respondiendo ante un estímulo y ahí estas tú el cien por ciento si realmente lo asumes. Si vas solamente como un operador de cámara tomando siete fotos bien expuestas y ahí estas, es muy diferente a meterte a la historia entender que esta sucediendo porque te esta provocando ciertas cosas y empezarlo a fotografiar desde ti no desde un dispositivo. August Sander, el fotógrafo alemán, que hacia retratos aparentemente muy objetivos, tenía una obsesión por fotografiar todos los estratos sociales. Y desde cómo ubicaba la cámara, estaba él. Él estaba en esas imágenes aún cuanto digan que la fotografía alemana es fría y distante. Para mi no lo es. Queda muy claro lo que hace Thomas Schütte o Thomas Demand con estas instalaciones impresionantes hechas con papel, es una obsesión por modificar la realidad, por entender el medio, por reflexionar acerca del medio y demás, que me parece fascinante. Por eso le llamamos autores, porque le reconoces en sus obras. Como también en literatura, en el cine. Lars Von Trier con todo lo que habla en sus películas, la verdad a mi me fascina, porque me ponen en crisis, te provocan algo. Está Haneke (Michael). ¡Híjole! ves sus películas y es como que vas sufrir, pero eso a mi me gusta. La vida también es eso, es drama. En el teatro griego la vida es drama.
A mi me gusta trabajar en el inconsciente, en la oscuridad. Cómo detectar la felicidad si no conoces el otro lado. A mi si me mueve ese tipo de conflictos.

¿Qué tan importante es esa influencia del cine, la literatura a la hora de afrontar tu proceso o tu próxima imagen ?
Mucho. Mi gran influencia y referencia es la literatura. Ahí parto yo. En los últimos años lo que veo menos es fotografía, es decir, es mi medio, es lo que me gusta hacer pero no consumo tanto como antes. La pintura también, yo creo que por eso es tan pictórica mi foto. Pero desde pequeño la literatura siempre fue algo que me ponía a volar la imaginación. La música. Me llevaban mucho a conciertos. Pero la literatura sin duda. Ponerle rostro, ponerle gestos a lo que yo iba leyendo eso me parecía muy interesante. Empecé a hacer una serie que se llama “Primeros apuntes para una teoría del infierno” en el 2009 y mi idea era hacer como una especie de homenaje a Farabeuf , esta novela de Salvador Elizondo que es la de Crónica en un instante. La volví agarrar ahora en un viaje y encontré tantos puntos de contacto, hay tanto de esta novela en lo que estoy haciendo, pero tanto, que ya se me había olvidado. También es muy importante señalar que no es que yo este haciendo una ilustración de la novela si no que realmente para mi es como motor de ideas y a partir de ahí todo se empieza a detonar. A mi me gusta mucho trabajar desde lo que va apareciendo, por decir, traigo una libreta de apuntes y hay veces que pueden pasar, no te miento, hasta diez o doce años entre lo que lo escribí y hago la fotografía, así como se me acaba de ocurrir algo e inmediatamente la hago, hay una cuestión que de repente fluyen solitas y hay otras que no.
Acabo de hacer un trabajo en el Amazonas y tuve un proyecto, no se si llamarlo documental, pero ya no eran esta puestas en escena con personajes. Aquí eran retratos directos con gente.
¿Y cómo llevaste esa confrontación interna?. ¿Hay una contradicción de autor?
Me gustó muchísimo y además era muy curioso porque fui con un grupo de fotógrafos y yo no hablaba con los fotógrafos. No quería saber nada del mundo fotográfico, no quería hablar de cámaras ni de referencias, al contrario, me empecé a mezclar con la gente del lugar, a platicar con ellos y era como si hubiera cambiado por completo, como si hubiera sido otro momento de mi vida. Y eso para mi fue muy significativo. fotografié como nunca, cincuenta placas, que para mi es como la producción de casi tres años. Rollos de ciento veinte tome como seis, tome dos mil trescientas fotografías con el celular entre fotos y videos en once días. Fue una cosa de adrenalina y fotografiar todo. yo me decía: de verdad ¿quiero fotografiar aquél árbol?. Sí, si lo quiero fotografiar. Era una necesidad de fotografiar un árbol, una luz de tormenta junto al río Amazonas. Lo tengo que hacer y ¿sabes que me di cuenta?. Hace muchísimos años quería ir al Amazonas por una historia medio de amor con una novia con la que yo tuve una relación muy estrecha y los dos habíamos quedado de ir al Amazonas juntos. Termina la relación y guardé eso en la cabeza. Ya no más. Y es curioso, cuando sale el viaje, esta ex novia, que no había visto en quince años, aparece de repente otra vez y dije: oye, que padre si siempre quisimos ir, yo tampoco nunca fui, entonces, al final no se trataba del Amazonas, ni del árbol, el proyecto se trataba del deseo y hay un termino alemán para esto, el arte de cuando tu realmente deseas algo y saber que no es el momento entonces voy a aplazarlo. Es como alargar es...
Es como alargar el orgasmo ..
Ándale si. Entonces al final el proyecto para mi era del deseo. Veía este árbol y es que lo quiero fotografiar, pero es un árbol, pero lo deseo fotografiar. Luego conocí a unas chicas que eran las dependientes de un billar y vendían cerveza y les hablé para hacerles unas fotos. Porque también deseaba. Cuando antes ni lo pensaba, las habría visto y ahh está bien una foto y ya. Pero ahora no, las abordé y les dije: oye, te quiero tomar una foto, a que horas sales, a que horas hacemos la cita, voy a poner aquí la cámara 4x5, etc. Lo hice porque, repito, era esta cuestión de deseo y al final me di cuenta que la selva me estaba hablando del inconsciente, de esta parte oculta de muy atrás, de dejar atrás, de dejar de ser tan esquemático. Para mi fue muy significativo este proyecto, es un lugar que yo había querido estar desde hace más de quince años y de repente estar ahí y sentir que ese lugar estaba hecho para que yo estuviera ahí.

La fotografía como sentido de vida esta totalmente mezclado .
Para mi es eso. Hay algo que no te he dicho, y es que casi toda la gente que he fotografiado en mi trabajo personal, toda absolutamente toda, es gente muy cercana. Tengo fotos de mi hermano pequeño desde que tenia cuatro años hasta ahora que tiene veintidós. Lo he ido fotografiando, he visto como ha ido creciendo, pero no es el álbum familiar de fotografía. Si no que es mi trabajo personal. Tengo amigas y amigos que he fotografiado a lo largo de los años. Mis exparejas también han estado ahí. Entonces, esto que me decías que con las referencia podías entender mi trabajo, yo creo que más bien con mis fotos podrías entender mi vida. Suena un poquito raro, mi vida esta ahí, es una línea de tiempo y además es una línea de como se ha ido transformando y quienes han desaparecido por completo de mi vida y en ese mismo sentido creo que he estado siempre fotografiando para la pérdida, es decir, siempre he estado fotografiando para prepararme para la pérdida de todas esas personas.
Es decir, la muerte…
Puede ser la muerte, el abandono o el cambio. Y también para mi algo que me queda muy claro es que yo no soy quien era hace una semana, no soy quien era hacer dos meses, entonces uno va dejando de ser. Vas perdiendo parte de tus rasgos y vas ganando experiencias. También vas perdiendo miedos, inseguridades, stress. Eso para mi es muy significativo. Siento que ahí es donde engancho con el trabajo de otras personas, cuando veo que si hay una relación entre su yo y lo que están haciendo.
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Biblioteca Ricardo Armas: un punto de encuentro para los fotógrafos venezolanos
En el 2014 hicimos un inventario y teníamos 4.500 títulos, en este momento ya tenemos muchos más ya que hemos tenido nuevas donaciones muy valiosas así como nuevas adquisiciones.
Sistema Nervioso Barbara Brandli.
Los Hijos de la Luna Barbara Brandli.
Naked City en su segunda edición, de Weegee
Retromundo Paolo Gasparini diseño Alvaro Sotillo
American West de Avedon en su primera edición.
Nobuyoshi Araki, Self. Edición Numerada y firmada.
Roberto Fontana
Ricardo Jiménez Desde el Carro
Venezuela tapa dura Ricardo Armas
"De Meyer" Barón Adolph de Meyer editado por Robert Brandau
Entre muchos otros
Para nosotros la biblioteca es el corazón de la escuela, es fundamental, los libros son parte de la formación. Para entender la imagen hay que verla en libros, nunca es lo mismo ver imágenes en una pantalla que en papel, además para profundizar sobre un autor la mejor manera es a través de sus libros, en internet la información suele ser superficial y repetitiva, de cada autor consigues muchas veces las misma 20 imágenes, en cambio en los libros vas a conseguir un cuerpo de trabajo, un discurso armado, una selección, un orden, una manera de presentar y articular un discurso visual.
Claro! Pueden acercarse con las donaciones en el mismo horario de consulta. Es importante tener en cuenta que buscamos libros de autor que es nuestra especialidad.
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El urinario de Duchamp y la Fotografía
No deja de ser curioso que desde el prostituido momento en que se patentó fijar las imágenes sobre peltre, plata, vidrio o papel, la fotografía posee una migraña incurable en su relación con el arte, el autor y la autoría.
No hay período del arte de 1839 hasta nuestros días en que esos aspectos no hayan sido puestos en duda, o se hayan creado sectas de pensamiento en torno a lo que debe ser y no ser la fotografía. Sumémosle a eso el tema de la originalidad. Y listo, ya tenemos la manzana de la discordia hasta el final de nuestra era humana.
Sesudos filósofos como Barthes o Benjamin dedicaron gran parte de su trabajo para entender o aclarar el camino. Hoy día sus textos son biblias, que se revisan cual evangelio una vez entramos en la discusión. El evangelio según San Walter sobre la reproductibilidad. El Evangelio según San Roland sobre el autor.
Pero como con los filósofos no fue suficiente, no faltó ni falta poeta que pierda la oportunidad de dejar unos versículos elevando a los fotógrafos al altar supremo del arte como Susan Sontag “Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; hacer imágenes es un acontecimiento en sí mismo”. O, por el contrario, defenestrarlos hasta convertirlos en la especie más baja de la escala darwiniana del arte. Baudelaire decía que la fotografía debe “ser la sirvienta de las ciencias y de las artes, pero la muy humilde sirvienta”
Sin embargo, esta “Fiesta memorable” como la de Jiménez Emán, no estaba completa. Aún faltaban los abogados. Y se vinieron las leyes de propiedad intelectual, las patentes etc. En fin, un gran banquete donde todos desconfían de todos. Los filósofos de los artistas, los poetas de los fotógrafos, los artistas de los fotógrafos, los filósofos de los poetas, y los abogados de todos ellos juntos.
Y como de tanto beber en esta fiesta, dan ganas de orinar. Llegamos así al Urinario de Duchamp. ¿Y qué tiene que ver esta pieza de baño con la fotografía?, Vaya, que ahora si que los conceptuales y vanguardistas trajeron los papeles y las pastillas a esta fiesta. Adiós a la técnica, adiós a los valores de autoría y se limpiaron el trasero con el manifiesto de Adams.
Irónicamente, antes de terminar la fiesta, que ya estaba como matrimonio griego, se aparecieron, sin invitación, unos ingenieros: adiós licor, poesía y pastillas. “Esto se resuelve en lenguaje binario, y se distribuye y comparte por todo el mundo”. Así que adiós a la élite fotográfica y la autoría y los derechos tal como se conocían.
Ya en la despedida, inconscientemente, los asistentes se dividieron en tres grupos: Los religiosos, los pragmáticos y los anarquistas. Cada grupo contaba con un poco de filósofos, abogados, curadores, artistas, poetas y fotógrafos.
Los religiosos construyeron la Basílica de San Cartier-Bresson al que le rinden pleitesía y le rezan todos los domingos. Los pragmáticos están en los tribunales defendiendo a asesinos y derechos de autor por igual. Y los terceros, pues como son los anarquistas, un día una cosa y otra día otra, y a veces nada, es preferible apostarle a alguna de las incertidumbres del futuro para lucir visionario.
Pero algo tenían en común los tres grupos. Pensaron que los ingenieros estaban hablando pendejadas. Y brindaron por el fotógrafo y la autoría hasta el final de los tiempos.
Y luego vino la resaca, se asomaron a sus computadoras y smartphones y vieron miles y miles de fotografías de la fiesta y al after party sin permiso y regadas por el mundo.
La miopía cultural. (Sobre la fotografía venezolana)
Este año la GAF cumple 7 años, que son pocos, pero que han transcurrido con una intensidad terrorífica. En 2009, abrió como un espacio en la web para la difusión y promoción de la fotografía venezolana dentro y fuera de nuestras fronteras. La poca información que corría en los medios tradicionales no abarcada la realidad ni cubría la extensión del país. Ya eran tiempos de nuevas tecnologías y había que apuntar a eso. Creyentes fieles de que la fotografía va más allá de la imagen, apostamos a eso. En 2011 se creó la posibilidad de abrir un espacio físico, y se apostó a Mérida. Dado mis primeras incursiones en el medio cultural y fotográfico en Caracas, sentía la grave miopía que existía sobre lo que pasaba con la imagen en el mundo, pero peor aún, lo que pasaba con la imagen en el resto de Venezuela. El heredado centralismo político y económico, pensaba, había conseguido refugio en la cutura y quienes orbitan en torno a ella.
Más tarde, ante la falta de encuentros y festivales de fotografía, y luego de vivir experiencias de festivales, en Colombia, México, Irlanda, Estados Unidos y Argentina, nos pareció necesario crear un espacio donde tuviera cabida la obra de quienes llevaban décadas ejerciendo la mirada fotográfica, y de quienes emergían con fuerza con la intención de crear fotografía. No había espacio para la exhibición, para la charla, para el compartir experiencias. Y es así como nace MERIDAFOTO. Y nuevamente, surgió la duda de donde hacerlo. Caracas ? Mérida? Y la respuesta se convirtió en el objetivo principal del festival: "Descentralizar la actividad fotográfica de los grandes centros culturales.". Si, más allá de lo fotográfico, creo en la necesidad de descentralizar la actividad, que no es más que combatir la centralización del pensamiento, de la cultura y de la creación. Y nació el festival, y ya va para su cuarta edición, y por ahí han pasado grandes maestros de la fotografía venezolana, no sólo con sus imágenes, sino con su presencia y su palabra, han pasado extraordinarios exponentes de la fotografía contemporánea, y más importante que eso, se ha creado el salon nacional de proyectos que reúne el trabajo de fotógrafos de todo el país. No hay salón, encuentro, exposición o muestra que pueda mostrar semejante reunión de talento y conocimiento en torno a la fotografía en estos momentos en Venezuela. Que reúna a un montón de gente de todas las escuelas, que trabaja, estudia y práctica la fotografía; que estimula a otras instituciones del país a participar, como universidades, museos y galerías de Mérida, Lara, Caracas, Falcón, Zulia Etc.. Que es el motor de nuevas iniciativas de encuentros que están por venir. Que haya proyectado a la fotografía Venezolana más allá de sus fronteras. Que hoy día se hable del MERIDAFOTO en Colombia, México, Argentina, Chile y Brasil.
A la par del Festival, el portal web ESPACIOGAF.COM ha tenido un crecimiento impresionante en todos los países latinoamericanos y hemos expandido nuestro contenido a la fotografía latinoamericana, para que se reconozca, para que intercambiemos miradas. En su primer año la web recibió más de un millón de visitas. El interés de personas de Argentina, Colombia, México ,Chile ya casi triplica la participación venezolana.
Si, la miopía sigue. He leído y escuchado con asombro pequeños balances de la fotografía venezolana de estos últimos años y brota vibrante ese pensamiento centralizado que sigue obviando la tarea que se realiza desde las regiones, en especial desde Mérida. Es el mismo pensamiento de una gran cervecería, que cuando le pedimos apoyo o patrocinio, su respuesta es: "Mérida no es rentable para nosotros así que no vale la pena patrocinar el festival."
Y esa miopía es terrible, nos aleja como creadores de todo lo que pasa en el mundo. Creemos que con realizar y entender lo que sucede dentro de nuestras fronteras geográficas es suficiente, y no entendemos que el mundo ha cambiado, mejor dicho, que cambia cada segundo. Es el mismo pensamiento que asegura que en un lugar se hace mejor fotografía que en otro porque tienen mejores equipos y posibilidades, o que valora la calidad creativa a partir de números y estadísticas.
Creo que es temerario creer tener la capacidad de que en un texto o un mini discurso se pueda abarcar a todos los que hacen algo por la fotografía en Venezuela. Por más que el festival y Espacio GAF me han dado la capacidad de estar informado y en contacto con gente maravillosa que ha hecho esfuerzos extraordinarios o con lo que pasa casi todos los días con educadores y promotores de la fotografía en gran parte del país, como Táchira, Caracas, Carabobo, Aragua, Zulia, Trujillo, Lara, Nueva Esparta, Bolivar etc. Yo no me siento capaz de argumentar en un texto y escribir solemnemente que es lo que sucede y quienes han hecho más o menos por la fotografía en Venezuela. Porque son muchos pero sé que desconozco a muchos más. Digamos, que es como ponerse hablar de los viajes al espacio porque me vi un documental de Natgeo, o hice un tour junto a unos coreanos por la sede de la Nasa en Houston.
Queda mucho por hacer, el festival apenas va para su cuarto año, pero ya tiene amigos como si fuera de toda la vida, y gracias a ellos seguirá. Y seguirá mientras se requieran espacios, discusiones, muestras, encuentros para seguir aprendiendo y entendiendo el paso histórico dentro de la fotografía que nos toca vivir y por supuesto para repartir lentes con fórmula para corregir la Miopía.












